Carnaval de Blogs XIX. Qué comemos y cómo nos curamos

¿Vamos al sol a tomar vitamina D, mami? Comentarios como este o el de 'mami, el kiwi tiene antibiótico', son comunes en mis hijas que poco a poco aprenden lo que es saludable, lo que no, y se involucran en el proceso de comprar los alimentos con nosotros, cultivar unos poquitos, y preparar comidas con nosotros.

Como dice Andrea de "Educando en casa", el balance entre lo práctico y lo saludable es nuestra meta. Estamos constantemente aprendiendo y mejorando, y para nosotros lo importante es contribuir todos a mejorar nuestra nutrición y nuestro cuidado de la salud.

En Houston tenemos a disposición en las tiendas y mercadillos fruta y verduras cultivadas localmente y orgánicas, otras de muchos lugares diferentes, varias secciones de productos internacionales, hispanos, los más consumidos en USA, es decir, que todos podemos cocinar cualquier tipo de comida, italiana, mediterránea, centro americana, latina, china, india, tai, griega...lo que quieras, aunque por ejemplo cuando cocino lentejas o platos de la gastronomía española, igual igual no quedan, claro.

En mi casa cocino yo normalmente, pero a mi marido se le dá muy bien hacer barbacoas y cocinar en el horno. Los domingos deja pollo, maiz, patatas, en el horno programados y al venir de la iglesia nos recibe el aroma de la comida recién hecha.

Ya no tenemos la costumbre de comer pan a diario como en España o Malta, y sólo compramos pan de sandwich que aquí algunas marcas lo venden de veras sin enriquecer, sin blanquear, con harina cien por ciento 'whole wheat', pero hay que mirar bien y pagar un poco más. Me gustaría ir haciendo transición hacia pan hecho en casa, como Zinnia y otras que he ido observando.

Respecto a lo que comemos habitualmente procuro como toda madre incluir verduras y frutas, pescado y de carnes pollo y pavo en general. Tampoco comemos embutidos de cerdo (pero eso he de confesar que si lo extraño, sniff, sniff). También hago sopas variadas, lentejas, garbanzos, y de mi estancia en Guadalajara, Jalisco, y mi convivencia y amor por la comida de El Salvador, Colombia (un poquito), y Méjico en particular, nos gusta comer frijoles refritos y enteros, y tortillas de maiz y a veces pupusas o tortillas recién hechas, en eso no resistimos la tentación. Las pastas y arroz comemos el que llaman 'brown', y no bebemos otra cosa más que agua salvo en algún que otro convite. Nunca nos ha gustado la leche tampoco, compramos la del 1%, que cuando te acostumbras está bien pero que en principio nos parecía aguachirri, y las peques de la leche materna pasaron a la comida de mesa sin nunca haberles interesado mucho la leche, ni en biberones ni bebida.


Del huerto no nos subsistimos pero disfrutamos muchos regalos estupendos como las habas que hago en sopa, ahora tengo un calabacín (zucchinni) bien grande resultado de esas flores amarillas que puse del huerto. Limones, hierbas como orégano, albahaca, menta, los higos deliciosos, hemos tenido okra, algunos tomates, poca cosa pero muy apreciada.

Y cómo nos curamos. De momento vamos al doctor tradicional, pero por suerte vamos muy poco, a las niñas una vez al año, dos a lo sumo si sus toses se les pegan a los bronquios. Yo sólo voy a los chequeos mínimos y punto, y estoy pensando en ir a un doctor alternativo (o curandero moderno, ja ja ja), porque varias personas a mi alrededor están teniendo buen resultado con este tipo de medicina más natural y preventiva. Pero como he ido leyendo, nosotros igual nos curamos durmiendo, descansando, con té caliente y miel, y algún que otro jarabe corriente que es más el hecho de que 'papi me dio una cucharadita de jarabe para que mejore', que el jarabe mismo, porque como dice el refrán, los catarros nos duran una semana con medicina, y siete días sin ella.

No sé si soy yo, pero me parece que veo un poquito de psicosis en algunas familias que nos rodean, y una visión del asunto que a veces es lo que produce un clima de enfermedad. En otras palabras, muchas madres ven a sus bebés que lloran, o se despiertan en la noche, o tienen un ojito un poco rojo, o un sarpullidito en la frente, o les nacen los dientes, o los hijos traen moquitos, una tosecilla, un poco de diarrea, y ya están con el LO VOY A LLEVAR AL MEDICO A VER QUE ME DA. Yo si me vienen con alguna dolencia, siempre le quito peso al asunto, no me gusta que se críen en la estrechez de pensar que cualquier cosita requiere una medicina, pastilla, jarabe, un remedio instantáneo. Trato de que piensen en qué podemos hacer como descansar, beber un poco de zumo de limón, que piensen si se han empachado con demasiados dulces en el cumpleaños al que fuimos (quiero que tomen conciencia de la relación entre lo que comemos y hacemos y cómo nos sentimos).Cuando mis hijas tienen algo de tos lo que saben es decirle a la hermana, 'NO, no bebas de mi vaso que te puedo pegar mis virus". También procuro que salgan al aire y al sol cuando y cuanto podemos, creo que les hace bien para su salud en general. Y el hecho no tanto de no ver tele como de no ver los anuncios (comerciales), es genial para no ver toda la basura que te lanzan y te incita a comer entre horas, comer frente al televisor, y picar tantas cosas sin valor nutritivo.

Por último me gustaría añadir que tratamos en todo lo posible de que las niñas prueben de todo y darles ejemplo. En mi casa lo que hay de cenar es lo que hay, es lo que 'el convento ha provisto', como dice mi marido "that's what the convent provided", y si no comen de lo que hay se les pone a lo siguiente o no tienen el privilegio de tomar algo más tarde que les gusta, a veces simplemente las 'amenazamos' con no poder comer el chicle típico que les dan los domingos, y eso es suficiente para que se coman su ensalada, coliflor, brícoli, pescado, o lo que haya que comerse. Pero no todo es tan perfecto como suena, hay rachas en que comemos peor, cuando tenemos visita y vamos a restaurantes, o cuando viajamos a Europa. Pero, en fin, ahí vamos luchando por una mente sana en un cuerpo sano.

Quizá os acordéis de este email que circulaba bastante hace un tiempo, el otro día encontramos el libro en la biblioteca y nos está encantando ver lo que ya habíamos visto en las fotos y otras fotos e información adicional.

Gracias Zinnia por proponer un tema tan jugoso como el elegido para el carnaval.

6 comments:

Àfrica dijo...

Muy interesante, Silvia! Me ha gustado esto de darse cuenta de lo que comen y lo que sienten... Creo que funciona muy bien. En casa, por ejemplo, saben que si toman leche de vaca tienen muchas mucosidades (lo han padecido!) y han visto en gente cercana lo que son las caries, y esto les ayuda a ser conscientes de que los dulces están reservados para días especiales. Creo que estas cosas son básicas para tener una buena alimentación y salud, son prácticas y visibles y esto les ayuda a ver su utilidad.
Un abrazo!

Zinnia Muñoz dijo...

Hola Silvia. Gracias por tu aporte al carnaval. Que bueno que tengas cerca los mercadillos orgánicos. Por acá no abundan y es complicado porque no se consiguen muchas verduras, y muy poca fruta.

Los embutidos también nos ha dado duro dejarlos, a todos nos gustan, pero prima la salud. Con mi madre tenemos ganas de hacer unos experimentos (unos más de la lista, jeje) y hacer chorizos y salchichón en casa, pero ese proyecto está aun en pañales.

Cierto lo que dices de la televisión. Es mucho más relajado cuando no ven porque no están pensando en el último paquete de papas con sabor a... o en la chupeta que tiene bolitas.... Es increible cómo la publicidad bombardea a los niños para incitarlos a comer chatarra, y pelear con la caja negra es cosa perdida.

Un abrazo grandísimo.

Zinnia Muñoz dijo...

PD. No conocía el libro. Está bueniiiisimo. Gracias por compartirlo.

Silvia dijo...

Zinnia, de nada, todo un placer escribir y leer las otras aportaciones.
Y qué valiente eres amiga, yo te veo pronto haciendo tus chorizos y salchichones, y es bueno tener proyectos, ambiciones, unas se darán, otras no, y otras se quedarán en el camino...mientras haya vida, hay proyectos.
Gracias por tu abrazo, me llenan de vida.

Besitos y hasta el lunes,

Maria dijo...

Vaya, si no fuera porque acabo de desayunar, todo lo que dices sobre la comida me incitaría a abalanzarme sobre la nevera.

Menuda suerte el tener la posibilidad de comprar las frutas y verduras locales y posiblemente ecológicamente cultivadas. En Madrid, aunque la cosa cambia, no están disponibles a la vuelta de la esquina ni son demasiado asequibles por precio.

Veo que coméis muy variado, a pesar del pan. Je, je. Nosotros tampoco lo comemos a diario, aunque últimamente cae más veces que antes para que la cena no sea demasiado complicada de hacer.

Me gusta tu filosofía de la explicación de las enfermedades a las niñas, para que como dices se hagan conscientes de las relaciones que existen entre unas cosas y otras. Estoy de acuerdo en que hay muchos padres exageradamente preocupados con las enfermedades. Es increíble que lleven al niño al pediatra por cuatro mocos o una diarrea, exponiéndose a estar en la sala de espera y coger cualquier bicho de los que se crían en los centros de salud.

1beso.

Silvia dijo...

María: fíjate, con tantos alimentos sanos, ecológicos, disponibles y no tan caros, aún así muchas familias comen muy mal porque el ritmo de vida es absurdo. Cuando trabajan ambos jornadas muy largas, no se cocina en la casa y se come todo el rato de restaurantes y 'take away' que son comidas con muchas grasas y llenas de sal.
Y el problema es también la cantidad, comemos porciones demasiado enormes.

Y de los doctores, yo no soy anti medicina tradicional en absoluto, pero hay que dar y mostrar un clima de confianza, y por desgracia muchas veces la medicina tradicional (me refiero a los doctores de hospital y consultas, porque si lo pienso bien, tradicional es también de toda la vida, lo cual se traduce en 'alternativo' hoy en dia), muchas veces los doctores de la seguridad social nos meten miedo y no están al tanto de otras opciones o respetan otras filosofías de la vida y como curarse.

 

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