Colombia y España, un paso adelante y dos hacia atrás

Aún no terminábamos de disfrutar del seminario de educación que tuvo lugar en Colombia, y del post de Ana P. en que recogía la esperanzadora declaración de la representante de la educación en Colombia reconociendo la opción de educar en casa y dándole luz verde legal, cuando en España nos llega el jarro de agua fría de la sentencia del Tribunal Constitucional, un alboroto en los medios, y sobre todo la indignación y preocupación de las familias que, a costa de visitas policiales, denuncias y asedios a su libertad continúan sin escolarizar a sus hijos, educándolos eso sí responsable y pluralmente. Un colectivo que no es ni de izquierdas ni de derechas, ni profesa la misma ideología ni religión, sino que está unido por la responsabilidad y el deseo de brindarle a sus hijos lo mejor dentro de unos márgenes ni locos, ni dañinos, ni siquiera extraños a lo que sociedades de diferentes países han hecho y seguirán haciendo por el tiempo que le quede al hombre en este planeta.


¿Es coincidencia que sean los países con bagaje de dictaduras los que se suban al tren retrógrado y manipulador social al que se unen Alemania y España? ¿Desde cuando un derecho hacia el niño a recibir educación se ha convertido en un arma de imposición en cómo y dónde ofrecérsela al niño? ¿Hacia dónde miran estos países? Estoy de acuerdo en que un país no tiene que hacer lo que los vecinos, pero el hecho de que cientos de países democráticos les den a las familias posibilidad de ejercer la libertad de escoger el camino hacia la educación no les dá que pensar? Siento que la crisis en España no es económica sólo, por desgracia noticias como esta me muestran que la miseria intelectual sobrepasa con creces las dificultades monetarias. Es propio de mentalidades cerradas, dogmáticas y mezquinas el querer obligar a una persona a pasar por el "aro ideológico" que sostienen en sus manos.

Si uno está contento con el colegio, si uno se beneficia, si sus hijos también, pues tanto o más razón para que dejen a los que no vivir en paz. Al fin y al cabo no estamos pidiendo que nos dejen quedarnos con los hijos todo el día para explotarlos, abusarlos, o para indoctrinarlos...TODA LA VIDA han existido personas que no han ido a escuelas y se han educado, y otras que en escuelas no, y al revés, claro, también. ¿Por qué esa preocupación por que el niño OBLIGADO esté en un centro? Esa preocupación no tiene fundamento, no viene de ninguna crítica honesta ni razonable, es tan absurdo como el que me empeñara en que todos coman carne, o que todos usen el metro y autobús en exclusiva...¿Por qué esa fijación ad nausea por que todos los niños menores vayan a fuerza al colegio?

Es claro que no es problema de educación, porque las dos familias afectadas en Málaga demuestran con creces el que sus hijos educados están. Entonces, ¿cuál es el problema? La SOCIALIZACIÓN, ni siquiera, es la socialización reduccionistamente entendida como indoctrinamiento. Ahora resulta que la escuela no es un ámbito para la formación y educación del individuo, sino una institución de ingeniería política donde se obtiene la única visión del mundo aceptada y promovida por los políticos y otros individuos que conforman el gobierno y que lejos de preocuparse por los derechos y el bienestar de sus ciudadanos los intentan aplastar ideológicamente.

Qué vergüenza el despliegue cavernícola del Ministerio de Educación que groseramente y sin vergüenza ninguna alardea de no tener que encargarse ni siquiera de considerar la legalización de algo que afecta a "unos pocos". Qué alarde de totalitarismo y total falta de escrúpulos burocrática.

Sé que muchos están sufriendo y lamentando la falta de cultura política como la llama África, pero como dice Sandra ya llegó el momento de movilizarse. Podéis alzar la voz y crear conciencia pública o comenzar a buscar el apoyo de muchos otros, que los hay, porque eso de que es una minoría es una MENTIRA. Los que están al pie de la batalla pueden ser pocos, pero hay una España detrás que disiente de esta otra España oscura, retrógrada. Hay todo un compendio de ciudadanos cansados de que les digan qué hacer, qué pensar, cómo vivir, dónde socializar.

La escuela, una institución concebida en los países democráticos como un entorno para mejorar al niño, para darle la posibilidad de optar a una vida digna mediante la adquisición de una educación sólida hoy en día la quieren convertir en institución que indoctrine y que sea suma potestad y totalmente dominante sin espacio para la verdadera pluralidad y riqueza de alternativas, y que robe el derecho que todos tenemos a disentir y a proponer alternativas para llegar al mismo fin.

NO OS DEJÉIS.


 

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