Pequeño pensamiento

Antes de la noticia de esta mañana del convalecimiento en el hospital de una querida amiga que muchas conocéis, estaba justo ayer pensando en este post, en que, cuando uno tiene un familiar enfermo (como tuve a mi marido por dos meses), o cuando está enfermo uno mismo, o acontece un fallecimiento o algo grave en nuestro entorno, a mí me parece incomprensible cómo es que el mundo no se para en seco, no entiendo cómo es que sigue dando vueltas. Parece algo estúpido, pero a la vez que encuentro que muchas personas que he conocido en este medio encuentro que me apoyan y me escriben mensajes y correos dándome ánimos, como quizá hago yo cuando veo lo mismo, a la vez me siento algo mal porque la vida sigue, que no se ha dado cuenta de que estamos en crisis. Y me siento hasta un poco ofendida (estúpidamente, lo sé), leyendo sobre otros o cuando me cruzo con los planes, fotos, comentarios y las cosas que me parecen tan superficiales en que están inmersos. Es un pensamiento infantil, como si quisiera que todos estuvieran de capa caída. Lo cual no es realista, porque si fuera así, alimentaríamos lo negativo y no saldríamos de muchos de los hoyos, o no nos repondríamos tan bien como es posible.



Pero la vida sigue y hay que salir adelante mientras estemos en este planeta. Y por otro lado, el ver la vivacidad y cotidianidad, los momentos que compartíis todas y todos en vuestros blogs, fotos, vivencias, comentarios, reflexiones, opiniones, etc., me dan la vida, me ayudan cuando estoy en un bache. Aun así no puedo ni pretendo comparar ni entender lo que os ha pasado o está pasando a algunas de vosotras.

En fin, quería simplemente decir que como creyente, y aun sabiendo que muchos no lo sóis, puede que haya quizá UNA sóla persona por ahí que nunca haya pensado seriamente qué hay después, o qué hay en esta vida aparte de lo bueno cuando uno tiene la dicha de vivirlo. ¿A qué nos acogemos cuando las tormentas nos acechan? Quizá muchos piensen que a la vida misma, a mí, cuando me hice esta pregunta, la respuesta se me quedó corta. Y por mucho que nos ayudemos unos a otros, y por mucha dicha de la que se encuentre en este mundo, en lo bueno y lo malo, que nos enseña y nos hace fuertes, mi ser (mente y alma) me dicen que aquí no termina nuestra vida. Estoy muy agradecida porque hace 2000 años Dios se hizo hombre, nació y vivió y accedió a la muerte para que podamos trascender la nuestra, a pesar de que no lo merezcamos. Nos dejó una vida de parábolas y milagros, y unos pasos muy sencillos pero que nos pueden cambiar y de hecho nos convierten en una nueva criatura. Si queréis saber algo más de la fe que vive en mí, podéis visitar aquí una página de otros que también han encontrado la fe.


Besos,


3 comments:

Madalen Goiria dijo...

Es un pequeño penamiento que proviene de un gran corazón. Te he leído emocionada.Mis mejores deseos de recuperación para tu marido. Un beso

Ipe dijo...

Silvia, siento saber que tu esposo esta enfermo. Mis mejores deseos para él y para ustedes.

Al hilo de tu pensamiento, cuando yo estoy en crisis y parece que el mundo debería pararse, entonces pienso... otras personas están llevando adelante sus rutinas... todo esta bien.

Silvia dijo...

Está mucho mejor, Ipe, gracias por tus ánimos.

Y respecto a lo que tú piensas, es muy bonito. Al final así lo pienso yo, pero al principio confieso que me puede ese sentimiento tonto. :P

Un besito,
s

 

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