Algo difícil de encajar y a la vez liberador

¿Queréis saber algo que es verdaderamente difícil para mí? Por mucho que sepa que los niños son diferentes y únicos, por mucho que sepa que cada familia es diferente y única, el ver a hijos de amigas con talentos muy especiales, talentos valorados en nuestra sociedad, aun me es algo difícil de encajar sin que se me haga un pequeño nudo en el estómago.

Todo lo que veo en los blogs de mis grandes amigas, me deja a menudo verdaderamente admirada y un poquito envidiosa por dentro. También tengo otra amistad en la vida real (no que la Internet no sea vida real, pero siempre me hago tanto lío para decir amigas que comparten mi espacio y tiempo físico, y no sólo mi tiempo y espacio virtual, y al final parece como si las amigas 'virtuales' fueran de plástico fino). Pues una amiga que vive cerca, tiene una hija de seis años que en mi opinión es una ilustradora nata, con más talento que varios ilustradores que publican en la actualidad. Tiene una atención al detalle fuera de lo común, y mucha chispa. Y no puedo engañar a nadie, es difícil ver niños con un talento tan definido y tan valioso.

Pero liberador es el darles palabras de ánimo, el comenzar a alagarlos como se merecen o simplemente decirles lo que uno disfruta de ver esas ilustraciones, y oir las historias detrás de los dibujos. El interesarnos y el celebrar junto a sus madres, que son madres de carne y hueso, y ¿a quién no le gusta oir una palabra bella y sincera sobre sus hijos? Y esto me lleva a pensar que, si cuando vemos algo tan obvio y tan asombroso dejamos por lo general comentarios y halagos, ¿no deberíamos OBSERVAR más y HABLAR menos? (Lo digo por mí en particular), para captar algo real en lo que felicitar a cada niño. No me refiero a los cumplidos memos de nuestra generación, donde cada vez que un niño se limpia los mocos, o si ponen un juguete en el cajón, nos desvivimos en decirle 'good job' 'how nice', 'awesome', (bien hecho, qué bien, maravilloso). O de la mentalidad video juego de darte puntos a cada paso, y en la que cada simple acierto se festeja con palmadas, cancioncita, chocando los cinco, con una pegatina y un premio al canto.


Celebrad a vuestros hijos sin falsos piropos, en lo que sea que tengan buenas cualidades, así sea algo muy impresionante o cotidiano.


23 comments:

Marvan dijo...

Para mi lo más importante es alabar y felicitar el ESFUERZO hecho y no el resultado.
Está claro que si hacen algo bien sin esfuerzo (como los dibujos de mi hijo mayor, o cierto pensamiento lógico de mi hijo menor), le felicitaré igual, pero en plan "normalito", un "qué bonito" etc... pero sin mucho enfasis. Total, si realmente es un talento o algo que sale bien por si mismo, creo que su propia satisfacción ya es suficiente. Los niños no son tontos y saben muy bien cuando algo les sale bien. Además, las terceras personas ya se ocupan también de felicitarles por estas cosas. El mundo es así, te felicitan por el resultado.....

Pero yo como madre procuro siempre felicitar por el ESFUERZO. Un churro de dibujo puede ser una preciosidad para colgar en medio del comedor porque ha tenido un esfuerzo impresionante. Un trabajo medio hecho pero con mucho esfuerzo puede merecer un premio. Al menos así lo hacemos en casa.

Aunque es bastante difícil de que no se te caiga la baba cuando tu hijo hace un dibujo precioso sin ningún esfuerzo o hace la pirueta de ballet como si fuera lo más fácil del mundo. Supongo que es natural como madre jejeje.

Gemma Alonso dijo...

Jajaja, Marvan, yo no pienso para nada como tú en eso del esfuerzo. Me hace gracia porque parece que seamos las típicas niñas que en clase están siempre enzarzadas en discusiones superprofundas con el resto de la clase mirando el reloj a ver cuándo se callan.
A mí el esfuerzo me parece que está sobrevalorado. Conozco muchos adultos que, por su esfuerzo, se parten el lomo en trabajos que no les merecen la pena.
El esfuerzo es loable, sin duda alguna, pero para mí en absoluto es lo más importante. Además, a veces creo que el esfuerzo en un niño se aprecia porque se doblega a unas expectativas externas y ese acto de sumisión se percibe como superación personal, cuando en realidad el niño lo que está es superando las cotas que le han marcado desde fuera, no las suyas propias.
Mis hijos se esfuerzan en sus cosas, claro, pero son sus propios esfuerzos y realmente no sé si se los alabo siquiera. Si a mí me cuesta mucho hacer algo me molesta que alguien me intente alabar por tener que hacer el esfuerzo.
Cuando los niños hacen algo que realmente me gusta, lo digo. El trabajo que hacemos, si lo hacemos con amor y autenticidad, es bonito que sea apreciado, y eso nos pasa a todos.
Yo el lunes me pasé el día colocando estanterías y arreglando el estudio, que me ha quedado bien coqueto, y me encanta cómo lo han elogiado todos en la familia. No les he llamado ni me han contestado con un metódico "gracias, mamá" o "qué bonito". Lo han descubierto a lo largo del día al pasarse por allí, se han llevado una grata sorpresa y me han transmitido cuánto les gusta.
El hecho de que para mí haya supuesto más o menos esfuerzo no entra en la cuestión, creo yo. Si me hubiera matado a currar y me hubiera salido un churro creo que ma habría molestado que me elogiaran el resultado por el esfuerzo, no por el resultado en sí.
El otro día una niñita que teníamos invitada en casa llenó de elogios a Tim por sus espaguetis, que le habían encantado. Era tan genuino su entusiasmo que a Tim se le cayó la baba.
Para mí con los niños es igual que con un adulto. Si alguien hace algo que me gusta, se lo transmito.
Y tienes razón Silvia en las alabanzas constantes. A mí también me parecen vacuas. Yo eso del "well done" me parece de los más "patronizing". Si mis hijos van y recogen la mesa y ponen el lavavajillas yo prefiero decir un genuino "qué bien, todo recogido". Porque de eso se trata, de que están ayudando y lo aprecio, no de que sean muy listos por poner un lavavajillas, que eso lo sabe hacer un mono con un poco de práctica.
Bueno, chicas, que tengo que ponerme a trabajar y con tanto blog interesante que me ponéis no puedo.
Besos a las dos,
Gemma

Gemma Alonso dijo...

Silvia, creo que te va a gustar esto, que va sobre las matemáticas como expresión artística:

http://www.mathteacherctk.com/blog/wp-content/uploads/2008/03/lockhartslament.pdf

Silvia dijo...

Pues ahora me dejáis las dos admirada. Necesitamos una conversación REAL, ja ja ja, no que esta no sea, pero con café o lo que gustéis delante y viéndonos los gestos y con un 'feedback' más inmediato. (A propósito, Gemma, que es lo que te preparó Tim que comentabas en el blog de Marvan? cru... algo?)

Recuerdo un día en que mi hija pequeña hace un dibujo churro y me dice, mami, te gusta, y salto, puff, pues no mucho, y mi hija mayor contesta... mami, no está bien hablar así, la vas a herir sus sentimientos... y eso es porque esta cultura piensa que todo lo que sea menos de un piropo cada segundo va a traumar al niño y que así, a fuerza de piropos, se construye una buena autoestima. Oye, me pasa lo mismo, no encuentro una sóla palabra que equivalga a PATRONIZE, tendría que usar una frase y no es lo mismo.

Cuando la polémica de la Tiger Mom, y cómo supuestamente las madres asiáticas crian a los niños frente a las norteamericanas, que abusan esos piropos vacíos, a pesar de no adscribirme a todo lo comentado por la autora del libro (pues en dos palabras, para mí eso es cultura occidental envuelta en un barniz oriental. La señora está de lleno en el mundo de valores consumista pero con trazos asiáticos en su plan en concreto de llegar a esos 'resultados exitosos'), en algo estoy de acuerdo, cuando hablaba de las madres chinas que le saltan las cosas un poco más a lo bestia a los hijos, en España lo llamamos ser 'vasco', o como lo quieras decir. No es ser maleducado ni violento, es más bien la idea de ser directo, franco, que para mí está en las antípodas del, 'sweetie, great job, keep it up, how wonderful', y todo porque el niño puso un pie delante del otro en su esfuerzo natural de aprender a caminar. Lo mismo que las madres que les siguen dando de comer cuando ya pueden coger cosas con las manos, y luego usar ellos los cubiertos. Hemos pasado del abandono de los niños al estar no al pendiente, sino encima de ellos asfixiándoles en el juego, la comida, los estudios... y admito estar aprendiendo todavía, y caer en errores a menudo, como lo que decía Gemma de crear expectativas y hacer sentir mal a los niños si no las cumplen.

Y recuerdo a mis amigas mejicanas a quien les parece fatal que digas, oye, chica, esa falda te hace el culo gordo... porque ellas no usan la palabra culo, y porque les parece muy directa la observación. Todos sabemos en las familias lo que es meterse con alguien y lo que es simplemente decir las cosas con sinceridad.

En un libro que estoy leyendo, los autores mencionan cómo su hijo, no exitoso en el béisbol, estaba desmoronándose psicológicamente porque ellos se desvivían por decirle, muy bien, sigue intentándolo, y a la vez trataban de ir quitando del medio a las personas que se reían o metían con él. Eso por dentro no es más que decir, en realidad no vale para esto, no puede hacerlo bien, pobrecito, hay que animarle, necesita que le defendamos todo el tiempo... Algo más sensato es tratarle normal, y quizá es mejor no estar ahí pasando un mal trago en ese deporte o dejar que lo pase, y tener fe en que sea él quien supere esos problemas como otro cualquiera. Quizá lo suyo sea cocinar para la familia, o correr un maratón, donde si es lo que le gusta, el esfuerzo es valorado, aunque no termines en el primer puesto.

Silvia dijo...

Creo que lo que ambas decíis tiene hasta cierto punto una reconciliación. Marvan acierta en que nuestra sociedad se basa demasiado y demasiado pronto en el resultado, además hipócritamente, por un lado, como yo, piensan, guau, qué talento, por otro, a todo el que hace un poco de esfuerzo le dicen, good job, great job, cuando todos sabemos que es sólo uno el que tiene una capacidad brutal para las mates sin haber 'aprendido' necesariamente, o la capacidad de ser el payaso de la clase, que es un don, pero un don no apreciado, sino condenado. Esta sociedad estúpidamente quiere hacer a todos azules, y como el chiste, los azul clarito aquí, los azul oscuro allá. Hay que entender que el esfuerzo constante puede lograr conquistas y puede hacer que nazca un amor por lo desarrollado hasta cierto punto. Pero Gemma habla del abuso también de la cultura del esfuerzo, y no siempre es el esfuerzo lo importante, como dice ella, de qué me sirve esforzarme si no pongo mi corazón en lo que hago, si no lo disfruto, si no aplico INTELIGENCIA para saber dónde es más conveniente poner esfuerzo. ¿Por qué tanto esfuerzo en un trabajo que me hace sentir inmundo y por ende, transimitiré esa actitud en mi familia también? Prefiero que mi marido haga algo que le gusta aunque gane menos, viviremos más felices.

Silvia dijo...

También como dices, debemos ver si el esfuerzo parte de la persona o es una forma de sumisión a unas normas que no tienen sentido para la persona otro que el doblegarse a aquel en autoridad. Pero determinado esfuerzo sí lo veo valorable. Hay citas de científicos o artistas, no recuerdo, que hablan de la inspiración como algo que ocurre cuando estás trabajando...

Por último, también hace ya tiempo que un joven que trabajaba en una empresa nueva con otros tres y era en cierto modo su propio jefe, decía eso, que por qué en la universidad se le daba buena calificación a quien iba a toooodas las clases, y se esforzaba taaanto y que era un mediocre, y que él, que sabía hacer lo que el profesor requería, era penalizado porque se le daba bien sin poner el 'esfuerzo' supuesto que otros ponían. Podía sacar buenas notas sin ir a clase... el profesor por supuesto, penalizaba esto y valoraba la SUMISIÓN que otros mostraban a su voluntad porque iban a todas sus clases y se esforzaban por cumplir sus normas. Claro que a veces los profesores sólo hacen lo que les dictan, porque el sistema igualitario universitario te impide por ley aprobar a alguien que no se presenta equis veces a tu clase, y así es. Ya sabemos la letanía, carreras que no gustan, chicos sin motivación, paro después de la universidad...

¿No se debe premiar la inteligencia de saber lo que se nos da bien o explorar campos de interés, o abrirte a nuevas actividades o conocimientos y dejar de decirle 'well done' a los que se esfuerzan en algo que no va a ningún sitio? A la vez, cuando un niño quiere algo o lo intenta con muchísimas ganas, no debemos ser un poco pacientes y no tan críticos del resultado? El esfuerzo está unido a la constancia, a veces todo lo que se necesita para ir de algo que no se nos dá bien a algo que nos encanta y nos sale genial, es esfuerzo y constancia.

Por otro lado, agradezco la sinceridad de una amiga cuando criticó algunas de mis primeras fotografías, aunque eso no me disuadió de seguir esforzándome hasta que viera hasta donde podía llegar con esto. Pero también veo una diferencia entre el adulto y el niño, hay una edad en la que yo pienso que dejé de depender de los piropos o críticas de los de alrededor. El niño necesita sinceridad pero también apoyo para buscar, para encontrarse, para esforzarse por aquello en lo que él mismo cree.

Cómo detesto los premios y el sistema totalmente conductivista de estímulo, respuesta, premio y premio para todos, lo cual lo nulifica. La supuesta igualdad de muchos centros escolares y universidades mata nuestros verdaderos talentos y diferencias, y con la exaltación a veces abierta a veces escondida de los mismos viejos talentos (lectura, matemáticas) destroza, eso sí destroza, la autoestima.

No dije que esta niña ilustradora, en el colegio tradicional posiblemente sería asfixiada y afectada, ya que no coge el lápiz como todos, sino que dibuja y escribe con el puño, sin contar que en los colegios no dan tiempo para continuar con su exploración de esos detalles y práctica y esfuerzo en dibujos, o las lecturas sobre los temas que la apasionan y que emplea en sus dibujos, que la madre puede hacer libremente y en abundancia para ella, y que de faltar, creo que enterrarían al menos temporalmente su talento, y quién sabe?, quizá la harían perder su autoestima también. Muchos dibujantes e ilustradores iban muy mal en el colegio, siempre haciendo dibujos y soñando, en los márgenes de los libros, etc.

La verdad es que sé que es por algo que estoy al lado de niñas y niños como estos, y por algo tengo los soles que tengo, agradezco a mis hijas el ayudarme cada día a liberarme de tanto prejuicio que sin saber tengo, y ayudarme a aprender un POQUITO y DE VERDAD sobre tantas cosas.

Yo también tengo que irme a trabajar!

Silvia dijo...

Gemma, estoy mirando por encima el pdf de mates que mandas... qué interesante. Me lo voy a convertir a mobi y me lo cargo en la kindle para leerlo cómodamente.

Besos,
s

Gemma Alonso dijo...

Pues mira, me has hecho pensar en mi propia niñez, Silvia, con el caso del estudiante universitario. A mí en el colegio me crearon complejo de vaga. Resulta que siempre saqué sobresalientes y matrículas, pero sin esfuerzos, y esto no le gustaba a muchos de mis profesores. Recuerdo una profesora que a mí me caía muy bien, y aún le tengo mucha estima, aunque ya murió, pero la mujer creía mucho en todo eso del esfuerzo y andaba siempre dándomela con lo del hijo pródigo y lo de cultivar los dones. La verdad es que yo simplemente no entendía qué quería que hiciera; me imagino que presentarme a las olimpiadas matemáticas o algo así, pero yo es que no estaba interesada en ese rollo.
El caso es que el hecho de que el colegio para mí fuera tan fácil me supuso dos problemas: uno, un concepto de mí misma de vaga que luego con los años, en la vida real, he comprobado que no era en absoluto cierto, y otro, que como en todo sacaba sobresalientes y esto ya automáticamente significaba para la gente que yo era una niña muy inteligente patatín patatán, me sentía cohibida a la hora de hacer cosas nuevas en las que no iba a poder "triunfar", o al menos así de momento.
De estas dos taras me libré en la vida real: la primera cuando empecé a trabajar con 22 años y me di cuenta de que era una persona muy responsable y trabajadora (¡para mi asombro!), y la segunda cuando empecé a aprender cosas nuevas (baile flamenco, costura, cante, etc.) con la única finalidad de disfrutar de la actividad, sin la meta de llegar a ser profesional.
Esta experiencia mía me ha hecho desconfiar mucho de dos cosas: del mérito del esfuerzo personal, por una parte, y de la cultura del éxito, que en España es más de la genialidad.
Total, que lo que yo creo es en la autenticidad de uno mismo, así que lo que más valoro en mis hijos es cuando siguen sus propias inclinaciones y disfrutan de ellas y las comparten con el único objetivo de ser felices y contagiar de felicidad a los demás.
Hala, ya me he puesto poética. Y nada, que con tanto blog no me concentro... Besos

Silvia dijo...

Qué interesante... yo también me guardo un comentario a colación de un libro llamado Trial and Triumph sobre una chica negra escrito por una mujer negra (otra vez, qué feo a veces puede sonar lo de NEGRO, pero lo de afroamericano no me suena bien, el libro no usa este término, simplemente dice black y white, aunque no seamos ni blancos ni negros tampoco). Es un libro basado algo en su propia niñez también, que acabo de terminar de leer, y que habla del deber, de la felicidad, de los prejuicios, del 'éxito', me gustó bastante sobre todo porque habla de una cultura de la que, por no haber nacido negra y aunque tengo amigos alrededor que lo son, desconozco mucho de su historia, y de los problemas que muchos son universales, claro, muchos son problemas que ocurren en los barrios pobres, y se puede extrapolar mucho de lo que se debate.

Hay una cultura del éxito cruel y despiadado, superficial y vacía, y otra del trabajo forzado, del sacrificio obligado. Y creo quizá haya más, otra a mi entender del sentido del deber en el que algunos creemos voluntariamente, pero no impuesto, sino el elegir moralmente algo que a veces puede implicar sacrificar nuestra felicidad...

En Madrid mis aspiraciones eran a funcionaria con trabajo fijo y sueldo seguro y la vida hecha, y fue cambiar de hemisferio y me volví no empresaria sólo sino emprendedora, nunca en mi vida acometí tantas cosas a nivel personal que si hubiera comenzado de jovencita, y no veo por qué no, hubieran podido ser salidas profesionales perfectamente. De hecho por un tiempo tuve un negocio de fotografía, lo dejé porque descubrí que para ser fotógrafo lo que tienes que ser es muy asertivo y buen cobrador, en el momento en que comienzas el trabajo y te involucras artísticamente, como no hayas antes cobrado tu parte, te morirás de hambre con el trabajo. Y poder ser buena cobradora podía haberme 'hecho', pero NO LO DISFRUTABA... ahora hago los trabajos que quiero, si quiero, cuando quiero, y PARA QUIEN QUIERO, ja ja ja.

No digo que sean los países o sociedades culpables de estas formas de pensar, quizá era el entorno en que me desenvolvía, mi propia inmadurez... pero en Madrid se reían de mí cuando dije que quería venir a ser maestra, (algunos, no todo el mundo, tampoco puedo ser injusta). Aquí nadie te mira raro si dices que quieres ser equis cosa a cualquier edad... o será que al ser una extranjera y ya rara de por sí no te subyugan a los mismos estándares y prejuicios del resto?

Ese chico universitario tenía, quizá aún tenga, un blog, y me encontré con él buscando un tutorial para insertar un slide show de flickr en mi blog. Decía que en la vida no pagamos por un jarrón feo porque el artesano haya pasado horas y horas trabajando en él.

Pero luego recuerdo no sé qué cuento o personaje real, no sé si Andersen, que no ganaba mucho dinero remedando zapatos porque otros acababan diez pares en diez minutos, mientras que él acababa un par en una hora porque para él tenía que estar bien hecho, no sólo hecho, porque ponía un esfuerzo especial.

Volviendo al muchacho, estaba trabajando para otra empresa, eran un pequeño grupo que estaban metidos en diseño, preparación y no sé qué más de la parte informática de un negocio, es decir, que su empresa tomaba contratos para otras, y decía que para él era importante a veces no madrugar, porque estando bien descansado rendía más que si se presentaba en la oficina a las 7 de la mañana, por poner un ejemplo. Pero en ocasiones, también podía ser que perdiera el tiempo, ves? y ahí se ponía un horario unos días para volver a meterse en el ritmo de las cosas.

Desde luego que es un tema muy interesante.

Gemma Alonso dijo...

Muy interesante lo del chico este y tu propia historia también.
En España, donde para mí casi nadie suele tener claro a los 20 años qué quiere hacer con su vida, porque en mi opinión vivimos muy apartados del mundo real y laboral, resulta que a los 30 no te puedes plantear cambiar de rumbo profesionalmente.
Realmente, la sociedad española puede ser bastante claustrofóbica. Como me dijo la madre de una amiga mía: "Pero... ¿de lo tuyo no has encontrado trabajo? ¡Qué pena!". Confieso que mi irritación me impidió contestar con otra cosa que no fuera una sonrisa de dientes apretados. Pero por dentro me quedé pensando "Trabajar de qué de lo mío, si he estudiado políticas". Muchos amigos míos han sufrido mucho en España por cambiar de carrera profesional. Se me viene a la cabeza un amigo que dejó la docencia para meterse a humorista, otra amiga que tuvo que luchar mucho para que en su entorno aceptaran que quería dedicarse a la fotografía, en vez de hacer nada con su filología, otra amiga más a quien todos en su curso miraron con sorna y desdén poco disimulado cuando dijo que no quería hacer el CAP porque no quería ser profesora (había estudiado filología y no querer se profesora se consideraba pura soberbia), y así tantas personas. Y a mi prima, que dejó un trabajo de profesora de universidad que no le gustaba y el resto de la familia la puso verde, como que qué se creía. Parece que buscar la felicidad en el trabajo en España se considera un acto de arrogancia. Me parece tan triste. Y ahora que la situación económica es tan penosa, ahora que tan bien vendría la iniciativa personal y la creatividad, con la escasez de trabajo la gente se va a poner aún más pesada con la idea de que tener un trabajo es un privilegio en sí y que no debes pedir más. En fin.

bajo el diente de león dijo...

Mujeres, menudos testamentos... :)).

A mí no me gusta la alabanza fácil, sea de los resultados o del esfuerzo, pero sí me gusta lo que llamo la alabanza constructiva y reflexionada, tanto de los resultados como del esfuerzo. Aunque, por otra parte, hay cosas que los niños y los adultos hacen que de tan "bellas" que son no necesitan defensores ni alabadores, porque se defienden y alaban por sí mismas.

Mis "alabanzas" favoritas son las que se hacen en silencio, por ejemplo, con una sonrisa o con ojos brillante, aunque a veces también me salen aplausos y gritos antes determinados resultados y esfuerzos, todo depende, jejeje.

Voy a seguir dándole al coco sobre todo esto, jejeje. Besos para todas!!

Silvia dijo...

Pilar, con lo callada que eres pero te asomaste, y nos dejaste un poquito de tu sabiduría.

Sí, podíamos seguir poniendo ejemplos, y cuando me decidí a quedarme a mi profesión-vocación, que no es que sea un trabajo, porque se hace de corazón, pero es una ocupación, mis padres y amigos muchos pensaron como también dice Marvan y otras mujeres, que qué desperdicio dejar mi trabajo de maestra tan bueno para quedarme en LA CASA, ja ja ja.

Gemma, mi amiga la profe de arte, su suegra tenía un padre que odiaba su trabajo y en él pasó toda su vida... lo que me dijo y le inculcó a sus hijos es, HAZ AQUELLO QUE TE AGRADE, por favor. Eso no quiere decir que en algún momento no tengamos que hacer algo que no nos satisfaga plenamente, pero nunca hay que claudicar, menos anquilosarnos en algo a lo que no podemos ponerle corazón.

Lo que dice Pilar, de que hay cosas que son tan bellas que hablan por sí mismas, así veo yo algunos libros, algunos platillos de comida, algunas fotos, algunas canciones, son todo cosas tan bellas que no veo el caso de hacer preguntitas, resumencitos, aspavientos ni tonterías semejantes, vamos, siendo que no salen del propio niño... pero no penséis ahora que digo que cualquier sugerencia está mal, más bien me opongo a tratar toda lectura como 'texto' con un resultado en forma de resumen, test, o lo que sea, no es que los niños no deseen leer, es que por favor, asesinamos a sangre fría mucho todo lo que se cruza nuestro camino!!!!

Quizá esto sea resultado de una generación, la de mis suegros y padres, que no saben dar el merecido cumplido tampoco. Cada vez que le preguntas al divino de mi suegro cómo está el plato que cocinaste, o cómo le parece esto o aquello, siempre dice IT´S ALLRIGHT, está bien, nunca sale del está bien, claro que yo ya sé que sus está bien significan que le gusta mucho, es que tiene un bloqueo emocional, así es. Luego también depende de nuestras personalidades, hay gente muy bubblie, o chispeante, y ya sabemos que usan muchos piropos, otras más taimadas y sabemos que serán quizá más sutiles o discretas, pero cualquier personalidad, todo humano tiene el radar para detectar lo falso o lo honesto en cuanto a cumplidos.
Otra vez, pero CM decía que nada peor que ese piropeo incesante y absurdo cuando los niños crecen y aprenden, como si asumiéramos que lo presentado o aprendido está siendo difícil y es aburrido, no capaz de despertar el interés pues seguramente es que lo hemos rebajado y corrompido de manera que es ya aburrido y estúpido.

Silvia dijo...

me refiero a que esto mismo le han dicho a Marvan y a otras que se quedaron en casa a educarse con los hijos y a invertir su talento en el hogar mayoritariamente

Anónimo dijo...

Creo que los blogs pueden ser peligrosos, pues uno suele publicar las cosas "chulas" que hacen los niños. En cambio, es raro ver fotos de un niño haciendo alguna tarea escrita, como si fuera algo vergonzoso.
Ayer leí en la biografía de un fotógrafo que a los 7 años ya se había montado su propio laboratorio y revelaba.
Mi hijo mayor tiene 8 años, y por supuesto, no tiene laboratorio fotográfico. Eso me hizo sentir mal por un tiempo, pero luego me di cuenta de que no todos estamos llamados a lo mismo, que no todos tenemos los mismos talentos, que no hay nada malo en ser "del montón", que lo importante es esforzarse... en fin. Uno no puede hacer todo ni hacer todo mejor que nadie.

un abrazo

Carolina

Marvan dijo...

Pero buenooooooooooooo!
¿¿¿Esto qué es??? Tanto comentario que a una no le da ni tiempo de leerlo!!!!!jajajaja.

Gemma, está claro que tenemos algunas cosas muy en común y otras muy NO en común jajaja. Cualquier día de estos nos invitan para un programa debate de la tele, tú en un lado y yo en otro jajaja, pero claro, como no nos insultamos ni nos tiramos los platos a la cabeza a lo mejor no nos quieren jejeje.

A mí es justamente lo contrario. Me parece hoy en día sobrevalorado el "pasarselo bien", tener respuestas inmediatas y satisfactorias a la primera sin ningún esfuerzo. Solo hay que mirar en los colegios donde están ridiculizados los niños que quieren esforzarse y quieren estudiar. Lo "guay" es no pegar ni golpe y encima decirselo a todo el mundo.

Es verdad que hay que buscar un equilibrio a este esfuerzo. NO tiene que ser esfuerzo para "quedar bien" y cumplir con estas expectativas externas. Sino que tiene que ser un esfuerzo real e interior para superarse a SI MISMO (y no a los demás).

Si tu colocaste las estanterías está claro que te costó un esfuerzo y era un esfuerzo que a tí te gustaba para que quedara todo bien. Yo creo que los demás saben muy bien que te costó esfuerzo y si encima te quedó bien, pues dobles felicidades.

Yo no creo en que las cosas vienen por si solo. No creo en que las cosas bien hechas vienen sin esfuerzo. Sino, se trata de pura suerte, y esta te puede tocar.... o no..... Y en peores casos si viene sin esfuerzo viene por cara dura o peores cosas aún.

Puedo parecer antigua, o prehistórica incluso, pero sí, yo sigo creyendo en el esfuerzo y creo que los niños son capaces de valorarlo.

Marvan dijo...

Silvia, me encanta que a tí tampoco se te caben los comentarios en un solo comentario jajaja!!!!

Lo del dibujo Silvia, yo creo que los niños tienen que aprender que tu puedes decir NO ME GUSTA EL DIBUJO, pero ME GUSTA QUE ME LO HAS HECHO ESPECIAL PARA MI. Es muy diferente creo yo las dos cosas. Los niños tienen que aprender a ser críticos también y si un dibujo es un churro no le tienes que decir que es genial porque los niños no son tontos y muchas veces saben que el dibujo está hecho un churro y justamente por esto preguntan a tí qué te parece para ver si serás sincera o para ver si puede passar su dibujo churro por tus expectativas exteriores. Yo creo que no hace falta decir que el dibujo es fantástico, pero sí que le podemos decir que te encanta lo concentrado que estuvo con el dibujo, o muchas gracias por hacerlo para mí.

Lo mismo con el beisbol. NO hace falta decirle al niño que juegue bien al beisbol si no es así. Pero si al niño le gusta el beisbol y se esfuerza SI que hay que agradecerle es ESFUERZO pero no su estilo.

También creo que tenemos posibilidades de reconciliación Gemma y yo jajajja!!!! Incluso creo que tenemos muchísimas cosas en común. Algunas diferencias incluso creo que solo son de nombre o de cómo se llama y otras cosas que quizás son muy distintas simplemente hacen bonita una amistad que no es perfecta ni tiene que serla jejeje!!!!

Marvan dijo...

Lo del universitario Silvia creo que es interesante. Si un universitario no tiene que ir a clase y saca todo bien sin ir a clase, mejor que estudie otra cosa donde aprende algo nuevo diría yo.

Creo que las cosas no son ni blancos ni negros. Hay que esforzarse, pero yo no veo esfuerzo como sumisión. Cuando es sumisión, está claro que yo tampoco estoy de acuerdo con ello. El esfuerzo para mi es constancia en el trabajo para superarse A SI MISMO (y no para cumplir con las normas o con el profe) Pero sacar una carrera sin hacer nada, qué quieres que te diga..... haber estudiado otra cosa.

Ups, Gemma, como voy escribiendo y leyendo ahora leo lo de tú experiencia en la Universidad. Qué mal he quedado jajaja.

Pero no lo voy a borrar, no, porque sigo pensando lo mismo. Y si tú en el colegio siempre sacabas sobresalientes y matrículas sin esfuerzos yo creo que ha sido un error muy grande de tus profesores de no estimularte más y hacerte hacer este esfuerzo (oye, sin pasarse claro, el esfuerzo no se trata de pasarlo mal). Si el colegio es demasiado fácil para un niño hay que adaptarlo y ponerselo más estimulante y enriquecedor. ¿No hay que respetar el ritmo de todos? Pues también hay que respetar el ritmo de los rápidos. Si van rápidos hay que ponerles siempre nuevas metas.

Está claro que cada uno mira a la vida con las gafas de sus propias experiencias. Quizás si hubieras tenido otra experiencia en el colegio, hubieras opinado diferente.

Marvan dijo...

Y por último ya después de leerlo todoooooooo, Creo que también le pega a todo esto una frase que me gusta mucho:

La felicidad no está en hacer lo que te gusta sino en gustar lo que haces.

besos a todas !!!!

Z dijo...

Y van 18 comentarios! Silvita te pasaste con esta! nos dejaste pensando a mas de dos, ajajaj
y por supuesto estuve reflexionando a ver que hago yo con mis hijos. Me puse a pensar que sí alabo lo que hacen, pero tambien si veo que lo pueden hacer mejor y cabe una "correccion" , por no decir "critica" ahi la meto. Muchas veces pense que era una ogra por hacerlo, pero una conoce a sus hijos, y sabe cuando estan esforzandose y cuando cabe un elogio bien dado o con un "gracias" simplemente,por la tarea domestica que hizo sin que lo pidas,es suficiente.
Si no estoy mal, creo q lo lei en Montessori(hace rato ya)donde decia que no es bueno andar elogiando al chico por cualquier cosa que haga porque sino puede que lo haga precisamente esperando reconocimiento o complacer en lugar de hacerlo porque realmente quiera o lo disfrute. Sera?
yo solo se que esto no se aprende tampoco en la escuela, y hay dias que elogiamos mas y otros en que exigimos mas.
y creo q si uno quiere que le reconozcan lo que hace tiene que dar lo mejor de si, y si no recibe el elogio que esperaba, debe aprender a vivir con eso y no sentirse menos por ello.Al menos eso espero que aprendan mis hijos.
Besitos a todas esas mamis filosofas tan lindas ,me hicieron salir humo de tanto pensar! ja!...
Marina

Silvia dijo...

Marina, a mí también me están gritando mis neuronas, ja ja ja.

Y sólo iba a decirle a Marvan que NO; que para las tertulias ella y Gemma tienen mucha educación, y si no van a pegarse y tirarse de los pelos, no las invitan. Que mejor hagamos un simposio en Skype, ja ja ja, y ahí podríamos cambiar opiniones y estirar nuestras neuronas a tope... je je je.

Besos a todas y ahora me quedaré pensando cada vez que me oiga decir 'bien hecho', ja ja ja.

Silvia dijo...

Ah, y tampoco creo que nos llamen pronto para escribir en El País a ninguna.

nensdecolors dijo...

Uff madre mía, pero qué pasa últimamente!? jajaja no doy abasto a leer las entradas y sus mega comentarios!!! Buff, voy a tener que volver a leer para poder aportar algo... Silvia, si hacéis un simposio vía skype yo quiero verlo!!! jajaja y también me quedo pensando en eso de lo elogios... a mi me gusta practicar eso de elogiar describiendo lo que han hecho: "veo que has recogido tu cuarto" como recomiendan en el libro "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen..." y se le cambia la cara :)

lo dicho, mañana voy a leerme toda la parrafada que ya no me aguanto!!

un placer leeros, mujeres sabias!

Silvia dijo...

nensdecolors... yo tampoco sé que pasó, eres Alana? Me confundo con los nombres.

Creo que en el año que entra voy a convocar carnaval y skype también. Una vez al mes, y sin prisas, si queréis participar en el carnaval, pues adelante, si queréis asomaros por skype, lo mismo. Sería bueno tener un día, por ejemplo, el segundo martes digamos de cada mes, o el último jueves del mes, a las 2 de España y 9 o 10 de por aquí, o a las 8 de la mañana de aquí y las 3 de España, no sé, podríamos proponer día y hora contando las 7 más o menos de diferencia, y ver qué pasaba.

Feliz Fin de Semana

 

De interés

Traducciones gratuitas


Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Buscar en el blog

Seguir el blog por email