Temor y decisiones


Lo que sea que decidamos hacer en nuestra vida, no se debiera decidir nunca desde el miedo. El miedo nos impide ver la realidad tal cual es, las decisiones así tomadas no son en las que creemos, sino que navegamos en el mar de la incertidumbre, tratando de evitar dolor y pagando un precio muy alto por algo que encima no tenemos garantía de que ocurra tal como queremos. Si lo analizamos un pelín, tomar decisiones en acuerdo con nuestros valores y creencias (por parejas o disonantes que sean), es lo que, si no nos evita sufrimiento y golpes, nos habilita y otorga la fuerza y protección necesarias para afrontarlos. Todos los que creemos sabemos que la fe se mide inversamente proporcional al temor que sentimos.

Algo que nunca olvidaré del libro de Karen Andreola, es cuando recibe preguntas sobre este estilo de enseñanza y aprendizaje, y ella contesta que puede contarle y decirle y responderle de mil maneras y aportando todo tipo de ejemplos y razones, que la FE en esta educación es cosa de cada uno.


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Por eso pienso que se puede optar por la educación en casa en un lugar que goce de un ambiente sociocultural proclive y beneficioso, que si seguimos dando alas a nuestros miedos internos la decisión será muy cuesta arriba. O puede por el contrario tener un rechazo sociocultural muy alto, que si escuchamos a nuestro corazón y mente, educamos el sentido común, fortalecemos nuestra voluntad y nutrimos nuestra fe, esto de educar en casa será una decisión si no fácil, sí mucho más sencilla de lo anticipado.

A mí se me olvida que muchas familias están en este momento de decisión, que saben que no quieren escuela pero que es todo lo que conocen y por algo el refranero dice que más vale malo conocido que bueno por conocer.

Los niños que van al colegio tienen amigos en este, actividades, una rutina. Y sacarlos del colegio y tenerlos en casa donde no pasan la mayoría de horas del día de forma constante y habitual, sin quizá haber grupos de apoyo u otras familias, o al menos sin conocerlas, puede dar miedo en cuanto a lo social, a lo académico, en todo aspecto, vaya. Si no hay muchos otros jóvenes o adolescentes que no vayan al colegio, tus hijos van a estar bastante 'solos' durante las horas y meses de escuela en cuanto a número de amistades se refiere. Y si bien no es que los amigos del cole durante las horas lectivas sean personas con las que se puedan vivir momentos especiales ni siquiera intercambiar conversación y actividades, muchos jóvenes pueden tener miedo ellos a no saber qué hacer en casa.


Recordad que si os tomó varios años adaptaros a la vida con colegio, años tomará el adaptarse a una vida sin ellos.

Todo se dificulta cuando los padres sin querer a veces seguimos pensando en 'colegio sin colegio', es decir, que los sacamos del colegio, que ya es valentía, pero que, pensando en exámenes, acreditaciones, en que no haya retraso académico y todo lo demás, terminamos recopilando libros en diferentes materias, y esperamos que los niños trabajen hasta cierto punto independientemente, leyendo y completando temario como harían en la escuela pero en el hogar.


Pero la educación copiada del sistema sólo funciona en el sistema, que es donde está toda la directiva y plantilla de maestros, donde tienen comedores, campanas, patios de recreo, aulas, y sus rutinas de premios, castigos, tareas, exámenes, y técnicas para, mejor o peor, conseguir lo que requieren de cada alumno.

Yo también he comprado, decidido, actuado desde el temor en ocasiones. Resultado. NO FUNCIONA. Como cuando pones a tu hijo a hacer tal o cual cosa porque otros niños hacen lo propio y por el TEMOR de que se quede atrás. Como cuando los apuntas a tal o cual clase por el TEMOR de que en el futuro no tengan las mismas acreditaciones y cualidades que los demás. Como cuando les presentas con EXÁMENES para medir que vayan por donde la sociedad y cultura educativa del momento dicen que han de ir, y así no confrontar el TEMOR a que no entren a una universidad, no obtengan un trabajo bien remunerado.


Lo que me impactó y llegó muy adentro de Charlotte Mason, es que el niño y joven son considerados PERSONAS. Si empezamos por ahí, por el final, si identificamos que nuestras metas, nuestros ideales, nuestras convicciones, son diferentes a las de las escuelas y la sociedad en que vivimos, y si estamos felices y satisfechos con nuestras vidas y con quienes somos, los temores y miedos se disipan y nos nace la valentía para esperar, desear y tratar a nuestros hijos de igual manera. Y por fin abandonar esa alienación de ver las cosas de una manera y querer para ellos un término medio, ni sistema ni total libertad, sino que todavía dejen su pie en el sistema por si acaso, por miedo a que no obtengan título, a que no avancen como los niños de las escuelas (? *como la idea falsa que tenemos de que avanzan aunque la realidad nos muestre lo contrario).

Si no os tragáis el cuento de educacion = escuela-título-carrera-título-trabajo bien remunerado-vida felíz, no decidáis desde el miedo ni reservéis esta lógica para las decisiones que respectan a vuestros hijos.

Muchas familias comienzan la andadura en el homeschooling más que como OPCIÓN como REACCIÓN a las escuelas, pero la educación en casa se puede vivir también de manera PROACTIVA, como algo deseado y buscado por sí mismo.

Para caminar hacia adelante lo ideal es saber primero saber a dónde vamos, segundo alzar la mirada al horizonte, y tercero no pensar en lo que dejamos atrás.



 

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