Mara nos comparte

No se si te pasa a tí al igual que a mí, pero cuando uno toma la desicion de educar en el hogar es porque llegó la hora de tomar el timón del barco, de una manera real y responsable.

Es un despertar de la conciencia que nos dice hasta aquí llegué. ¡Debo ser responsable!, más responsable en la tarea de educar a los hijos. Ellos llegan al mundo con  mente y alma limpias y debemos cuidarlos. Pero ¿como hago? Pues si la sociedad no me ayuda, yo voy a ayudar a la sociedad, entregándola personas genuinas, que hagan , digan y piensen coherentemente, dando testimonio de que la modernidad no nos aleja de la verdad, sino que al contrario nos acerca cada vez más a ella.

Foto tomada por mí, Grapeland, TX. 2008

El exceso de pesimismo y relativismo nos lleva a pensar y exclamar ¡¡¡¡¡¡NO ES POSIBLE QUE LA VIDA SEA ASÍ!!!!!!!! y ante este clamor surge la necesidad de ir en busca de la verdad.

La educación, como tantas otras cosas, se ha desvirtuado, se transformó en un producto de consumo, y se agota en sí misma con el tiempo. La educación en el hogar nos permite el trato uno a uno, nos permite volver a las fuentes dentro de la familia.

Con una actitud muy rica los padres aprenden de los hijos y los hijos de los padres en una mutua relación que crece en intimidad, idoneidad, integridad, e identidad.

Nos permite todos los dias confiar nuestro trabajo de educadores con más Fe y una firme esperanza asumida. Muchas veces sentiremos que las fuerzas se agotan, como en todo trabajo, pero la perseverancia no consiste en no caer nunca, sino en levantarse siempre.

Una pregunta que me ayuda a diario es esta, ¿me esfuerzo por tener una participación activa en mi familia?



No sé a vosotros pero a mí Mara me conmueve, renueva mi energía y alienta mi fe. Me da raíces y a la vez alas en este compromiso con esta opción de enseñanza y de vida.

 

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