Entretenimiento y aprendizaje II

Segunda entrada de la serie en la que expuse estos puntos:


  1. Que el currículo que se utiliza hoy en día no es relevante, que es obsoleto.
  2. También se ha dado en pensar que la forma en que se presenta es anticuada. 
  3. Otra conclusión muy extendida es que las materias que se estudiaban antaño son muy difíciles y que los niños no vienen preparados, que han cambiado. Que como ésta sociedad es diferente, el contenido y la forma de la enseñanza deben cambiar y adaptarse a los tiempos modernos. 
  4. Que debemos enseñar algo ÚTIL, con tecnologia MODERNA, y SIMPLIFICADO y ADAPTADO al nivel, intereses y edad del niño.


1. Que el currículo no es relevante, que es obsoleto.


El conocimiento no está sujeto a modas ni épocas. Sí, en todo momento hay aspectos culturales que formarán parte de lo aprendido y que variarán de región a región, de país a país, de época a época, pero mientras el mundo es mundo los elementos que componen una educación fecunda y relevante siempre llevarán consigo lenguas, historia, poesía, lógica y matemática, ciencias.

Precisamente son los cambios al currículo hechos en los años modernos los que han destrozado la educación. Al comenzar a medir a los niños lo sabido, al surgir medidas estándard que dicen qué tiene que saber un niño a cada edad, y al ver que por ejemplo, algunos niños no parecen saber cosas fáciles y básicas para otros, al menos a la edad que se estima media para saberse lo que sea (las letras, sonidos, los números, etc), se piensa que es problema del currículo, y comienza a rebajarse o a considerarse miopemente pequeñas metas de contenido tangibles, cuando una verdadera educación rebasa estas medidas y expectativas.

Luego está lo clásico de que esto no sirve para nada, lo de más allá tampoco... Tontería supina. Lo que hace al hombre hombre no es ni lo práctico ni lo tangible. Al menos no tomado como algo aislado y con valor sólo si sirve para hacer salchichas tipo cadena de ensamblaje. ¿Para qué sirve leer Tanglewood Tales, el mito de Jasón, los argonautas y el vellocino de oro? Esa pregunta es la que no sirve. Yo me pregunto... ¿puede alguien vivir sin haber leído un salmo, o escuchado a Bach? ¿merece la pena vivir sin haber deseado la comunión con lo bello y lo justo?, ya sea poniendo un mantel lindo al recibir una visita, leyendo un poema en soledad, o bañando a un bebé y cantándole canciones de cuna antes de dormirlo en tus brazos, o poniéndonos a nosotros mismos en segundo plano detrás de la felicidad y bienestar del otro (padre, hijo, amigo...).


La educación es el ansia insaciable por saber, aprender, esa comunión de ideas. Y cuanto más educación, más acción también. El saber nos conecta a los creyentes con Dios, también con otros y con el mundo.


Actualmente el currículo manejado en muchas escuelas es raquítico, malnutrido, aburrido, y bajo ese análisis, OBSOLETO, porque al niño le viene corto. En contrapartida, los libros que leemos en casa y las actividades que hacemos, son algo que tiene más años que Matusalén todo junto, y no puede ser más relevante aprender sobre quienes aprendemos, observar lo que observamos, y disfrutar de lo que disfrutamos. Las conexiones, los procesos, eso no caduca. Y hacerlos en el vacío no se puede. Es decir, aprender a pensar y razonar, y los procesos, se ha de ejercitar con un contenido. Es como el proceso físico de comer y masticar, que yo sepa en el aire es ridículo ejercitarlo. Y como hay que hacerlo con alimento, procuremos que sea lo que ha pasado la prueba de fuego de los tiempos y no siempre caldo rebajado o golosinas azucaradas. Si el alimento es muy pesado, es que no estamos tomando en cuenta la digestión, el tiempo y la cantidad, no porque el currículo sea obsoleto.


Muchos homeschoolers, por disponibilidad de tiempo y libertad de elección, estamos desafiando la mentalidad utilitarista, y nos entregamos al estudio del latín, griego, hebreo... el cielo es el límite, y nos servimos de los clásicos rancios y aburridos, que de rancios y aburridos no tienen nada. El tostón es leerlo por la fuerza, hacer resumen y examen, y que te los mande un profe que ni él se los ha leído y por consiguiente no tiene ni idea de lo que encierran.


Hoy, en nuestro capítulo primero de Edgewood de Life of Fred, el autor cuenta cómo él, que se licenció en matemáticas, sacó varias ces (o suficientes) en su carrera, y dice que fue en la clase de los profesores aburridos... según él, todas las asignaturas se pueden enseñar de manera entretenida o aburrida, y a continuación pone unos ejemplos muy simpáticos de cómo enseñar historia, inglés, música, etc. de forma aburrida. Incluso PIZZA, ja ja ja, que según él siempre sería una delicia aprender sobre ella, se puede hacer aburrido si le dices a los niños, bien, ahora memorizad todos los quesos que empiezan con G (y lista muchísimos, eh), y anotad equis tiempos y tales cantidades... En fin, la idea es que no hay más que distanciar a la persona de la fuente original del conocimiento o ideas, y pedirle que realice una serie de memorizaciones de forma exclusiva y aislada, y lo peor, estar todo el día de intermediario entre las ideas y el niño con nuestra charla aburrida. Entonces TODO sería (o es para muchos hoy en día), un auténtico suplicio aprenderlo.


Nota: en nuestro homeschool hay días y momentos en que se nos llega a poner todo algo así de aburrido y pesado, pero el currículo tengo muy claro que no lo es. Escucho a mis hijas emocionarse con la historia, las lecturas, las observaciones y paseos, la música que escuchan... si se nos vuelve todo pesado es cuestión de que no estoy respetando sus ritmos, su progreso, que estoy pidiendo mucho de este lado de la balanza y dejando desatendido el otro.

Y esto nos lleva al siguiente punto en la siguiente entrada, el de cómo enseñar el currículo, si es que, según he tratado de defender, una educación rica, liberal y clásica, sigue constituyendo hoy en día una educación relevante.

 

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