Serpientes en Irlanda

Justo cuando estaba pensando en si hacer alguna cosilla más con la mayor, leí este artículo en ChildlightUSA. Podéis investigarlo, leer sobre ello no sólo en este blog, en miles de lugares y libros, darle mil vueltas... otros ya lo han hecho. No espero que me creáis porque sí, pero si os apetece escuchar lo que digo sin tenerlo que argumentar ni discutir dando seña de dónde sale y qué lo ampara, la conclusión sin más es que las lecciones de escritura o composición, como dice Charlotte Mason, deben ser como las serpientes en Irlanda... es decir, inexistentes.



Y me hizo recordar lo que leyera en los libros de una autora muy querida también, Ruth Beechick, que decía que estudios en aulas probaban lo mismo una y otra vez. La clase que recibía lecciones de ortografía no tenía mejor rendimiento en este aspecto del lenguaje que otra que no. Lo que sí cambiaba y mejoraba los resultados, eran las clases donde los estudiantes eran leídos más en voz alta y a la vez ganaban motivación para leer ellos. El parar a un niño en su aprendizaje mediante lecturas y darle clases de recuperación basadas en la mecánica del lenguaje, cuadernos de ortografía y exámenes, más que mejorar los retrasa porque los niños que 'iban bien' y no estaban en esas clases donde sólo hay materiales y fichas y libros simplones al nivel lector no de comprensión del alumno, cada vez se distanciaban más de sus compañeros en este grupo no sólo en sus habilidades lectoras, sino en su capacidad como escritores.


Otro artículo que recuerdo de Karen, decía que su amiga tenía a su hijo a los 7 años escribiendo unas oraciones sobre el día de Acción de Gracias para su parte del día de escritura, mientras que su hijo le daba unas narraciones con gramática compleja y detalles de un libro vivo que estaban leyendo juntos. Sin haberle enseñado escritura formalmente, y sin otra práctica que narraciones orales y posteriormente escritas, claro, al entrar en la universidad fue alabado por su capacidad como escritor. Así es todo caso de niños que han narrado y leído profusamente. Y a leer me refiero no sólo, por favor, qué horror, a lo que pueden leer ellos, incluso cuando uno lee estupendo qué gozo es oir a alguien leer en voz alta. Me refiero a niños y jóvenes que han leído y sobre todo a quienes se les han leido libros vivos.


Charlotte Mason in the City dice lo mismo, que la maestra de escritura de su hija le dijo que lo mejor para escribir bien es leer mucho.

Lo que mejora y desarrolla el escribir bien, es la lectura profusa de buenos libros que manejan buena composición, estilo, etc. Y lo demás es historia. Si queréis buenos escritores (incluso aunque haya que tener el nervio de contemplar cómo a los doce sigan olvidando puntuar con mayúscula al comienzo de cada oración), seguid leyendo, que lean los niños, que hagan copiado, y que escriban el dictado, y sobre todo, QUE NARREN, mucho, diario, de todo. LEER es la clave.



 

De interés

Traducciones gratuitas


Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Buscar en el blog

Seguir el blog por email