Entretenimiento y aprendizaje, III

Contestaré en esta tercera entrega de la serie, a la segunda cuestión:

También se ha dado en pensar que la forma en que se presenta el conocimiento es anticuada. 


Refiriéndome de nuevo a aquel documental de Finlandia que ya mencioné, una de las ocasiones el comentarista y autor del documental se encuentra en una clase de matemáticas que él califica de tradicional, con el profesor frente a un encerado y los estudiantes sentados en sus mesas sólos, frente a un libro de texto. ¿Era esa una clase o un método de enseñanza anticuado? Porque supuestamente estamos hablando de un país puntero en cuanto a educación.

Permitidme aclarar primero que no sé qué tenemos en mente cuando calificamos la educación de anticuada. Si es que el profesor suelte un rollo, y el alumno escuche y termine por mirar las musarañas, eso sigue en boga en muchos centros, aunque ahora se presenten las lecciones frente a un smart board, y se usen todo tipo de estímulos visuales y auditivos. ¿Nos referimos pues a los elementos? ¿A los libros escogidos? ¿A la técnica o estilo del profesor?

Volviendo al profesor del documental, lo indicativo y distintivo de aquel profesor de matemáticas era que tenía un gran conocimiento y entendimiento de su materia. Sí. Es una realidad común que los maestros que están frente a un grupo no hayantenido la formación exhaustiva que los maestros de Finlandia tienen. Ellos prestan mucho tiempo y esfuerzo en verdaderamente preparar a todo el que va a estar frente a los estudiantes. Un profesor puede tener una personalidad cautivadora, o carecer de magnetismo, no sé, cuando un profesor conoce a fondo su materia, cuando no ha dejado de aprender, cuando tiene pasión por lo que le concierne, no necesitamos que tenga voz de radio ni cara de televisión. De hecho recuerdo profes geniales que vistos por la calle uno miraba a todos lados no fuera a ser que algún conocido nos viera saludándolos, así de raritos y asociales eran.

Esto ya lo había leído en el libro de Liping Ma, sobre el que escribí en HBH, donde nos comenta que una de las diferencias de los maestros de matemáticas estadounidenses y chinos es la falta de conocimiento matemático de los primeros, y el que los segundos, así como en Finlandia, tienen sus escritorios u oficinas en un espacio común donde todos ellos hablan a menudo de sus clases. Los buenos profesores tienen en común el dominar aquellos procesos y contenidos que desean que sus estudiantes hagan suyos. ¿Habéis estado en clases en las que sospecháis que ni el profesor ha leído los libros, hecho los ejercicios, o entendido todo lo que presenta en el temario, pone de tarea, y pregunta en los examenes? ¿Y en clases de infantil en que los maestros manejan fichas y cantan canciones nimias? ¿Cuánto ha investigado y reflexionado aquel tipo de maestros sobre lo que tienen entre manos y el grupo de personas a quienes se dirigen? Porque creo que el que piense en  dar una clase de párvulos tiene mucho que indagar sobre qué tipo de personas son los niños y por qué precisamente es una edad en que no debería de haber clases ni fichas. Para empezar, no deberían de estar tantas horas alejados de la familia.

Ayer me quedé espantada, alguien que tiene niños pequeños, el mayor de 4 años, me dice que comenzó con el homeschooling este agosto, con fonética, pre matemáticas (?) Ay, en fin, que pensamos que porque un niño es pequeño y no tiene muchos 'contenidos' aparentes, que estamos por encima y podemos colocarnos cómodamente en el pedestal de maestro. Aquí estaremos, por si cae otra pregunta o consulta más adelante.


Aquí en EEUU los maestros tienen tantas materias, libros de texto, examenes que impartir, currículo, objetivos y requerimientos que cumplir, que entre burocracia y obligaciones que atender, es raro que cuenten con tiempo para seguir creciendo, para leer, para meditar, para analizar y estudiar sus lecciones y las de otros maestros. Más bien te mandan a alguien para que te vigile, mientras que en Finlandia, no uno sino todo un grupo de profesores experimentados observan tu clase y se reunen con el profesor que comienza constantemente. Profesores que no tienen como cometido contratarte o despedirte. Ya eres maestro. Pero cuando uno comienza sobre todo, y cuando continua también, las opiniones y comentarios del grupo de tu profesión son como el agua y pan de cada día, sin ellos perecemos sin darnos ni cuenta. Mis seis años de enseñanza fueron mi época oscura en la que menos leí, menos investigué sobre la enseñanza, menos crecí. Claro que ese puede que fuera mi problema personal, no lo niego. Generalizar es injusto, pero este es el lamento que sigo escuchando de mis amistades que están en la enseñanza aún, ya que muchas se van yendo según pueden.

Existe un dicho de que el que vale, vale, y el que no para maestro. El dicho se invierte en Finlandia donde bien al contrario tienen que decir a algunas personas que mejor busquen otro desempeño porque la formación es exhaustiva, los requerimientos inexpugnables. Todo ANTES de pisar un aula como maestro titular.

Como maestra hoy en día escucho a Charlotte Mason. El maestro no enseña nada en realidad, sólo media entre las ideas y los niños. Por eso cuanto menos hable mejor. Sólo una pequeña introducción antes de una lectura, explicaciones las mínimas. Este profesor de matemáticas preparó el terreno para que los alumnos descubrieran ellos el teorema de pitágoras y lo pudieran deducir sólos. Ahí estaba para dar las pistas justas, para propiciar una atmósfera, que no manipularla.

Vaya, que hay una forma anticuada que funciona, y otra anticuada que no. Porque de siempre ha habido escuelas y maestros en ellas o fuera de ellas que sabían cómo no interferir y motivar (sin tener que recurrir a hacer el payaso, ni a castigos o premios), y otros que han incurrido en la manipulación y estratagemas para forzar algo que si lo pensamos dos veces no está en nuestras manos que ocurra, y es el movimiento de la persona hacia el conocimiento, que es un acto volitivo personal.
 
Yo me quedo con el método de inquisición socrático combinado con la filosofía de las ideas de Charlotte Mason. Paseamos, observamos, conversamos, leemos, y ellas (y sobre todo yo), aprendemos.

No es cuestión de actualizarse o ponerse a la moda, sino más bien de meditar sobre nuestro papel. El mejor maestro es el que no deja de ser estudiante.

Bueno, pues ya me queda menos de esta serie. Quizá combine los dos últimos puntos en la siguiente entrada, el cómo los niños han cambiado, o si han cambiado, y qué es lo que se debe enseñar, si algo útil, con tecnología moderna, etc. Bien pensado he estado mezclando todo un poco y espero que a la vez haya aportado siquiera un nuevo ángulo con cada reflexión.



 

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