El fin de la eternidad


Calificación: ★★★★✫ 4 de 5. Lo recomiendo.

Desde hace unos años, cuatro o cinco, volví a retomar el amor por la lectura. Esta vez con nuevas aspiraciones. Gracias a enseñar a las niñas, comencé a expandir mis opciones a nuevos géneros. La idea de tener varias lecturas de diferente dificultad y de variedad (filosofía educativa, biografía, novela, libros de no ficción, poesía, devocionales..) me atrajo, y desde entonces no la he soltado. He descubierto por primera vez títulos increíbles, y con ellos, ideas, paisajes, personajes y experiencias que viven conmigo.

De joven, con veintipico años, recuerdo haber leído El fin de la eternidad de Asimov. La portada que véis es la copia que tengo. Me parece increíble haber leído este libro hace más de 20 años en Madrid, y haberlo releído ahora en Houston, TX.

Hace unos años, también leí no todo pero gran parte de un libro recopilatorio de cartas de Asimov que su hermano publicó. Por lo visto, Asimov cuando murió dejo cajas y cajas de correspondencia. Este hombre era una barbaridad lo que escribía. Contestaba a muchísimos de sus fans, al menos con una postal, a veces con cartas. Tenía una afición increíble por dejar record de lo escrito, sin contar los innumerables libros que contribuyó dicen en todas las categorías Dewey (sistema bibliotecario de clasificación de los libros).

A Asimov lo que le encantaba era su función de docente, sus libros en los que divulgaba la ciencia para los que empiezan y los que ya saben algo. Sus conocimientos eran del rango de genio. En ese aspecto se encontraba un poco sólo, era el clásico que descubría fallos en las publicaciones científicas y matemáticas de su época, y sólo contaba con un número limitado de personas con quienes poder discutir que supieran de lo que hablaba, je je. Todo esto lo recuerdo de lo que el hermano contaba y lo que la correspondencia en ese libro nos ha dejado.

Al igual que genio, era por supuesto humano. Me decepcionó un poco que después de 28 años de matrimonio y un hijo y una hija, se divorciara de Gertrude y se casara con Janet. Gertrude me cayó bien, porque Asimov cuenta que tenían gustos opuestos en cuanto a las galletas. Las que le gustaban a Gertrude, para Asimov sabían a cartón, y si Getrude decía que la galleta era demasiado azucarada, Asimov se la quitaba de las manos. Yo tengo el gusto de Gertrude, las galletas que me gustan (tipo Digestive, de avena, de cereales, y también las clásicas galletas María, etc), hay quien me dice que si son para el estreñimiento o algo así, ja ja ja. A Asimov le gustaban más las típicas galletas con pedacitos de chocolate, "chocolate chip cookies", y otras galletas que, como dice Gertrude, parece que estás comiendo puro azúcar.

Asimov descubrió por azar que las novelas de ciencia ficción, las cuales a veces se convirtieron en películas, era lo que le dejaba más beneficio económico, lo cual le gustaba porque le daba el tiempo para sus otros proyectos que él deseaba. Tampoco le disgustaba. Lo que necesitaba era tener la idea para el libro, una vez con ella, el libro según él, prácticamente se escribía sólo.

A mi amiga Kelly le encanta "I, Robot", yo lo tengo en inglés y lo empecé, pero no me atrajo tanto y lo abandoné. Me recuerda a la película y me dan ganas de volverla a ver. "Yo, robot" trata obviamente de la inteligencia artificial. A Greisi le gusta la serie de La fundación. Yo no he llegado a leerla. Lo que he leído de él es Cómo descubrimos los números, que es fascinante, con las niñas leímos su libro "How Did We Find Out About Volcanoes", y "How Did We Found Out The Earth Is Round" y tengo otros cuantos de esa colección titulada "How Did We Found Out". Estoy segura de que en español existen muchísimos de sus libros. He leído una colección suya de cuentos cortos que lleva el título de una de las historias, "Estoy en puerto Marte sin Hilda".Tengo su libro de Física, pero de momento no le veo el uso inmediato, aunque quien sabe en unos años si llegarán a él alguna de mis dos hijas, o las dos.

Algo también que leí en su biografía mediante cartas, es que muchas personas ofrecían traducir sus libros a numerosas lenguas. Asimov le cedía los derechos a los traductores. Era difícil en esos tiempos cambiar el dinero de moneda, por ejemplo, rumana, a dólares. Además sabía que los traductores, escritores, y docentes, no ganaban mucho. Pero por lo que no perdonaba, y cobraba lo que le parecía, era por dar conferencias. Le molestaba que pensaran que por invitarle a conferencias o eventos prestigiosos, asumieran que iba a ir gratis. Le molestaba aún más que le hicieran esperar. En más de una ocasión se marchó antes de hablar, por lo de no respetar su tiempo. Parece ser que era gracioso, si bien a veces su humor era picante.

El fin de la eternidad me cautivó de joven y lo ha vuelto a hacer de mayor. Sé por qué me cautiva, porque trata el concepto del tiempo, de la eternidad, de otros mundos posibles, otras realidades, es además una bonita historia de amor, nada cursi, y tiene un montón de elucubraciones filosóficas sobre nuestro mundo, qué es la felicidad, hacia dónde va la humanidad, qué podría ser distinto si pudiéramos alterar el futuro, o el pasado, o ambos. En fin, es una historia misteriosa, distrae y a la vez da mucho que pensar.

Muchas cosas en nuestro homeschool no han ido por la dirección que pensaba. Este año estoy reconsiderando mucho lo que hacemos, porque el currículo que he seguido me ha llevado al cansancio, y me ha dejado sin fuerzas, y esto por querer hacerlo todo de la manera que tenía en mi mente. Lo que aprendí de Charlotte Mason no lo practiqué con sencillez y humildad, quise cumplir con metas nada realistas, y terminaba agobiada porque siempre nos retrasábamos o hacían las niñas menos de lo que yo esperaba. Estoy teniendo que tomar este año para corregir todo eso y empezar como quien dice de nuevo. Porque cuando has dado marcha a algo que va a estrellarse, no tiene sentido seguir. Hay que parar, volver al punto inicial, y salir de nuevo. No todo es de cero, espero en Dios que esta corta experiencia me ayude a arrancar de nuevo esta vez con algo modesto, que respete a mis hijas, que las motive a avanzar pero que no las deje atrás mientras yo sigo sola marcando casillas. Mi función es inspirar y apoyar, no impacientarme con ellas porque todo lo que escojo es bastante difícil, o demasiada cantidad, o espero que lo hagan por que sí, sin haberlo valorado y evaluado antes.

Dentro de toda esta crisis positiva, algo que le agradezco a Charlotte Mason y a mis amigas que siguen esta filosofía, es el haber despertado este amor por la lectura y esta fuente constante de aprendizaje mediante las lecturas que le da sentido y riqueza a mi vida monótona de ama de casa. Pronto os compartiré qué otras cosas he aprendido gracias a Charlotte Mason que ahora forman parte de mi vida y que no cambiaría por nada.

2 comments:

paloma dijo...

La educación en familia es así. Yo también me encuentro como tú ahora, periódicamente, es muy agotador. Últimamente siento que necesito estar sola, pensar tranquilamente...en fin...
Por otro lado lo que comentas de Asimov. Nosotros solo hemos leído La historia de la química. Aún no la hemos terminado y no me resultaba especialmente sencilla, pero bueno...no estaba mal. Me apunto este título que comentas pues tiene buena pinta. Efectivamente hay mogollón de obras suyas traducidas al español y además casi todas te las puedes descargar de Internet.
Ánimo y me alegra que estés de vuelta en la blogosfera.

Un abrazo.

Silvia dijo...

Muchas gracias por comentar, Paloma.
Así es, he decidido volver a escribir para que otras madres sepan que es posible que después de unos años muy intensos (al tener sólo dos, yo me volqué con todo lo que tenía), puede que una llegue a una etapa de cansancio. También puede ser que otras familias lo lleven muy bien. Pero al ser esto algo para largo, va a tener etapas, y quizá ayude saber que está bien disfrutar de todo esto y no estar siempre tan preocupados por cada etapa de los niños, ni siquiera por estar defendiendo esta opción (a no ser que sea nuestra vocación el ser portavoces del movimiento). Que estar en casa y viviendo la vida sin complejos ni culpabilidades, sino disfrutando de nuestros hijos, y aferrados a nuestra fe, es todo lo que hay que hacer, porque hay que ESTAR y SER, no tanto TENER Y HACER.

Y respecto al libro... pues también te digo que antes leía con desesperación las listas o menciones de títulos de otras personas, pero hoy por hoy, no importa tanto qué título leas tú, y qué título lea yo, cada una tenemos nuestra trayectoria personal de lectoras. A mí estos libros me aportan mucho, y disfruto a los 45 años de ensayos filosóficos (no muy difíciles, eh, ja ja ja), de los que entiendo la mitad, pero que me causan una gran felicidad y satisfacción, no sé bien por qué, porque ya no es por presumir (que antes si lo era un poco), sino porque chica, es fascinante escuchar a Borges hablar del tiempo y la poesía noruega, y a Ortega y Gasset hablar de un montón de cosas que ni me acuerdo ya en sus Meditaciones del Quijote (que las puedes releer mil veces y no las agotas). Y lo mejor es que, como dices, muchos de estos libros son gratis en pdf, o uno poco a poco los va encontrando y comprando.

Que lo que quiero es animar a que otros se encuentren a sí mismos como lectores, y que disfruten y crezcan, porque si educan a sus hijos, esto va para largo, y hay que tener cosas como esta que nos den una alegría de vivir, no? Y de otras os iré hablando también, son mis actividades de supervivencia gracias a las que no me he vuelto loca en el intento.

 

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