Nuestro año sexto


Parece increíble que ya hayan pasado seis años desde que comenzamos esto de educar en casa. Este año está siendo crucial, diferente. Creo que por primera vez entiendo no sólo intelectualmente, sino con todo mi ser, en medio de qué nos encontramos y hacia dónde nos dirigimos.

Los primeros años los pasé defendiendo el homeschooling, buscando a otras personas en este proceso para formar relaciones, haciendo y haciendo, y yendo y viniendo, leyendo y escribiendo con las niñas y en el blog y foros, y también investigando y promoviendo las ideas de Charlotte Mason.

En mi inexperiencia y con mis ganas de mostrar a todos lo importante y positivo de nuestra decisión, me sumergí sin darme cuenta en un torbellino de ideas y de prácticas, etc., que empezó a robarme de mi calma. Me puse metas muy elevadas que poco a poco reemplazaron la simplicidad de nuestras creencias. Creo que alimenté mi propio monstruo del homeschooling. Pero vamos, tampoco todo fue negativo ni mucho menos. Miro atrás y veo que siempre tuvimos en casa al menos la intención de aprender (de mi parte primero), y de parte de ellas siempre hubo avance y crecimiento (si no gracias a mí, a pesar de mí).

Sé que muchos nos catalogan como familias que educamos en casa por nuestras creencias o nuestro cristianismo. Sí y no. Sí es cierto que hoy por hoy no puedo ya separar nuestra manera de vivir como creyentes y por consecuencia, de cómo entendemos la educación. Pero pienso que la educación no nos define, y que uno como creyente puede bien llevar a sus hijos a la escuela, como hacer homeschooling, unschooling, Charlotte Mason, o cualquiera que sea el método que le parezca mejor. Primero somos cristianos, después hacemos lo que podemos civil y personalmente, entre ello escogemos la educación de nuestros hijos como mejor pensamos, lo cual no tiene que llevar forzosamente a la educación en casa.

De acuerdo que compartimos algo con aquellos que educan en casa, no importa sus creencias, pero pienso que lo que más me une a otras personas, es mi creencia en Dios y en Jesucristo su hijo. Mi forma de ver la vida es lo que les muestro a mis hijas (a veces más con mis acciones que con mis palabras), porque no hay ningún ambiente neutro. Hay ambientes tiránicos o ambientes con propósitos escondidos, y ambientes de amor y respeto, y toda ideología o creencia puede verse expresada en estos diferentes escenarios. Educar o vivir sin religión es a su vez una "religión" o filosofía de la vida, porque la no religión conlleva una manera de entender al hombre y su propósito y función en la vida. Todos creemos en algo, y lo que creemos con mayor o menor convicción, es lo que mostramos a nuestros hijos, amigos, compañeros, y extraños que cruzan nuestro camino.

Hoy leí dos cosas que me llamaron la atención. Primero, en el libro The Cost of Discipleship, por Bonhoeffer, nos dice a los cristianos que ninguna relación es una relación verdadera si no está Jesucristo como mediador. Tenemos la ilusión de poder conectar de persona a persona, de alma a alma, pero sin el reconocimiento de un Dios y del mismo Dios hecho hombre para interceder por nosotros, no hay unión posible. Esto es algo que he notado en los libros de autores como Camus en su novela El extranjero, o Heminway en su Adiós a las armas. Nada tiene sentido si se reduce a los seres humanos viviendo en el aquí y en el ahora.

El otro pensamiento lo leí en The Painted Veil, por Somerset Maugham, cuando Kitty le pregunta a su amigo cuál es el secreto que todos parecen saber y que a ella no se le aparece con claridad. Su amigo le dice que todos buscan lo mismo, unos lo encuentran en la religión, otros en el opio, otros en el whiskey, otros en el amor.

Quizá sea un artículo este algo extraño, pero este año he cortado el cordón umbilical por así decirlo con determinados círculos (no con las personas que lo componen), en cuanto a dejar de llevar a Charlotte Mason a los homeschoolers, porque pienso que es más inmediato y necesario presentar a los demás con su Creador. Tampoco significa que no vaya a hablaros de lo que hacemos, o que no vaya a responder, si necesitáis y puedo, a preguntas concretas de temas que atañen a la educación. Lo que quise trasmitiros es que, este año volví a lo básico, a lo primordial, a lo que rige todo lo demás. En consecuencia, aparte de algo cansada hace unos meses, y un poco en recuperación (aunque nunca libre de momentos difíciles e intensos), este año entendí por fin en qué estamos y hacia dónde vamos. Educamos en casa como parte de nuetra vida de familia, con Dios a la cabeza, y buscando la manera de honrarle y no dejarlo fuera de nuestras vidas (bien sea en lo que vemos, escuchamos, leemos, en lo que pasamos el tiempo y ponemos esfuerzo). 

4 comments:

cambioderumbo dijo...

Me encanta!!! Yo soy súper novata en el tema del homeschool, todo un reto pero feliz y cada vez mas de haber tomado esta decisión. No solo por lo académico sino por lo espiritual.
Gracias por retomar el blog y por ser de ejemplo, y por tu sinceridad. Hace mucho tiempo leí un post tuyo sobre la parte mala del homeschool o algo así (no recuerdo sorry) pero venia a contar la realidad en la que vivimos. Desgraciadamente en los blogs solo postean la parte buena e idílico de todo cosa que en momentos de crisis te hacen flaquear.
Leerte y ver tus videos en YouTube ha sido motivador y sobretodo un xute de adrenalina al ver que hablas tan claro de Cristo ya que, desgraciadamente, no se suele hablar tanto al menos en los blogs que conozco y menos de habla hispana.
Ánimo con todo que desde España te seguimos muchos. Que Dios te bendiga enormemente en cada paso que des y que puedas seguir siendo un destello de luz donde estés y escribas.

Laura Castellaro dijo...

Silvia!! Muchas gracias por tu post, y por tu sinceridad de siempre.

No soy cristiana, pero comparto tu convencimiento de que el sólo hecho de ser homeschooler no es factor que te una a la gente, ni es un factor fundamental para generar relaciones más profundas y enriquecedoras.

Sigue habiendo una base más esencial, la que realmente nos define (al margen de si usamos o no la escuela), la que nos conecta genuinamente con las personas que están en la misma sintonía.

Estoy segura que si te encontrás a una persona con tus mismas creencias que escolariza a sus hijos, y a un ateo que es homeschooler, sentirás más en común con la primera, y a partir de eso podrían construir algo.

Yo tardé muchos años en tener esto claro. Y ojo!! lo que no quita que puedas aprender muchísimo de todo tipo de personas, o pasar un buen rato en su compañia. Pero la profundidad en las relaciones parte -a mi modo de ver- de bases parecidas (esas que rigen tu vida y son parte de tu esencia).

Un gran abrazo querida.

Silvia dijo...

Cambioderumbo. Gracias por tu bello comentario. Es un honor escuchar que otras personas se benefician de mis pensamientos e ideas.

Laura Castellaro. Gracias por no sólo leer, sino por comentar. Me gustaría escribir sobre la tolerancia, las creencias... tienes toda la razón, las relaciones profundas se dan donde hay unas bases parecidas. El escenario que pones de ejemplo es para mí una realidad. Conozco a familias cristianas y ninguna es homeschooler, y tenemos mucho en común. Pasar tiempo con otros con nuestras creencias no es siempre sinónimo de estar cerrados a otros círculos, ni mucho menos equivale a criticar y ser intolerantes de quienes piensan diferente. Como maestra que daba clases en escuelas con niños de diferentes clases sociales y diferentes grupos, los niños aprenden desde la igualdad, a entender la diferencia. El problema está cuando uno les educa con la idea de que nuestro grupo (social, económico, religioso) es SUPERIOR a cualquier otro. Mientras no haya una manera contaminada de vivir en nuestra comunidad, el niño también adquiere una forma de valorar su herencia y los valores de su familia y amigos que le lleva a valorar y querer informarse sobre los de otros.

Además, dentro de los creyentes (como imagino dentro de los ateos), hay muchas diferencias también. La igualdad nos da un sentimiento sano de pertenencia y aprobación, la diferencia nos abre a aprender, a cuestionar, a abandonar o asentar nuestra forma de entender el mundo.

lily dijo...

Silvia, muchas gracias por tus palabras, soy nueva en esto y gracias a ti he conocido mas a CH y me encanta, también soy cristiana y sé lo fácil que te puedes desviar tu vista de Dios y poner los ojos en esta tierra y sus mundanalidades. Dios te siga guiando en tu camino y gracias por ayudarnos a las novatas a entender un poco mas qué es el homeschooling. =)

 

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