Meningitis


Sólo oir la palabra asusta. Yo nunca tuve que saber nada sobre la meningitis hasta hace algo más de dos semanas. Un domingo cualquiera, después de pasar el fin de semana con su hermana y una amiga, mi hija mayor comenzó a quejarse de un dolor de cabeza. Yo no le dí mayor importancia, pero el lunes siguiente no se le iba, ni con las típicas pastillas o jarabes para el dolor. La noche del lunes al martes fue una pesadilla. La primera en dos semanas de algo que no sabíamos que estaba por pasarnos. ¿Quién piensa que un virus va a atacar la salud de alguien en tu familia, y volver tu vida un caos y un infierno? Tras horas de dolor, en las que se quejaba diciendo, "ayúdame, mamá,", "ayúdame, papá", no puedo más, ay, ay, cada diez o veinte segundos, en los que quería dormir y el dolor le impedía coger el sueño, la llevamos a urgencias. Ese día en urgencias fue todo bien. La pusieron el suero, le pusieron medicina por el goteo, esteroides, y la hicieron un punzamiento lumbar semejante a cuando le ponen una epidural a las mujeres que están de parto, para saber si la meningitis era bacterial o viral. Por lo visto, la bacterial es horrible y tiene posibles consecuencias devastadoras, incluso fatales. En fin, fue viral, y la niña salió caminando feliz de urgencias.

El miércoles en casa, escribí esta entrada, y yo confiaba en que ya había pasado lo peor, porque nunca se me han puesto enfermas. Pero para el jueves por la tarde, sus dolores volvieron, y su salud comenzó a declinar de nuevo. El viernes y el sábado los pasó muy mal, no sólo por la noche, sino también durante el día. Empezó de nuevo con dolores de cabeza que no se le quitaban con la medicina, y dificultades para estar durmiendo por un largo tiempo. Del sábado al domingo, tuvimos otra segunda noche espantosa, los dolores de cabeza la venían en olas y martillazos, el cuello y cabeza le ardían, e incluso llegó a decir que quería morirse. Eso es algo que no quiero ni recordar, no se lo deseo a nadie, el ver a tu hija sufrir sin poder hacer nada. La llevamos otra vez a urgencias. El viaje fue espantoso, gritaba desconsolada, la hermana también gritaba, no quería ir. En urgencias esta segunda visita fue mucho peor, no había camas, y mi pobre hija en una silla reclinable con dolores y lamentos que traspasaban el corazón de todos menos, parece ser, los de urgencias, que estaban en el cambio de plantilla y sin habitaciones. Una vez en su habitación, todavía con dolor, llegó un anestesista quien nos dijo que posiblemente había tenido pérdida de fluídos al hacerle la perforación lumbar. Él quiso hacerle otra punzada para inyectarle un parche de sangre y aliviarla, pero mi pobre hija no podía ni poner su barbilla en el pecho, la meningitis ataca el cuello, la espina dorsal, y la cabeza, y todo estaba ardiendo y rígido. Debido a la pérdida de fluídos de la espina dorsal, el cerebro chocaba contra las paredes del cráneo, contra los nervios, produciéndola, además del dolor del virus, y la fiebre, dolor al levantarse y sentarse. También la hicieron una radiografía de la que salió bien. Pero debido a los dolores, la mandaron conmigo en ambulancia al hospital.

En el hospital no digo que la trataran mal, pero estuvo sufriendo esos ataques de dolor de cabeza y al levantarse muchas veces, y ya en ellos es cuando la daban alguna medicina. Aunque de entrada la pusieron morfina en dosis pediátrica. Yo sólo la veía dormir exhausta, con expresión de dolor, y levantarse exhausta, y aún con dolor. Por la tarde noche, la fiebre le traía nuevos episodios de dolor. Gracias a Dios, en la noche del domingo al lunes, el dolor al levantarse al baño o ponerse de pie o sentada, le remitió. El lunes cancelamos el parche lumbar, dado que el dolor al levantarse se le había ido. Ya la querían dar el alta el lunes, pero la dejamos hasta el martes. El martes pasado la volvimos a traer a asa. Y el cuento se repite, el miércoles estuvo algo mejor, la vió la pediatra y dijo que aún sentía su cuello rígido, y aún siguió con dolores, y por la noche se le intensificaron, hasta que el jueves volvió a pasar un día malo y de nuevo otra noche imposible. Así que el viernes por la mañana la llevamos a acupuntura, que cuando mi marido enfermó le sirvió de mucha ayuda, y también hicimos cita con la pediatra. Ni fuimos a la pediatra, porque nos llamó y nos dijo que, dado que este lunes pasado fue fiesta, nos había admitido directamente al hospital, para que fuera vista por un neurólogo. Hacia la acupuntura iba dormida, en la acupuntura también durmió, de camino al hospital también, y desde el pasado viernes, y entre prueba y prueba, la ví por primera vez empezar a descansar con expresión tranquila. La pobre tuvo que pasar por otra punzada lumbar el viernes por la noche, que terminó en intento fallido. La doctora era novata y no encontró el hueco del que sale el fluído. Y a la mañana siguiente es cuando la doctora experta le hizo su segunda punzada lumbar, y de ahí a una resonancia magnética.

El sábado por la noche fue el último día que tuvo un poquito de fiebre. El domingo se encontró mucho mejor, y las pruebas iban viniendo negativas, que no tenía otra cosa más que la dichosa meningitis viral. El domingo pasado hizo 14 días desde el principio. Este virus dura de una a dos semanas, y con ella, no la perdonó ni un día, todos los 14 estuvo luchando contra el virus. Parece mentira que hoy miércoles vea a mi hija de vuelta a la normalidad. Cada noche desde el viernes, estuvo mejor, mejor, hasta que ayer y anteayer durmió en la noche, durante el día, y sin dolores finalmente.

El virus de la meningitis es un virus muy fuerte, y se cebó con mi hija. Quizá está en una etapa dificililla, a punto de cumplir doce años, y por eso la pilló con defensas bajas. O puede que fuera la forma en que llegó, y nosotros sin saber que podía durar tanto y mermarle su salud de modo que los dolores de cabeza le aumentaron, en vez de irse disipando. Por lo que sea, lo pasó mal la primera semana, y peor la segunda, porque cada recaída, su ansiedad aumentaba, y cada vez tenía menos esperanzas de sentirse bien del todo.  Así que, si por lo que sea os toca algo semejante, no dejéis que el niño, aunque se sienta bien, salga de la cama hasta que el virus haya pasado al menos 10 o más días, porque cualquier desgaste de actividad normal, puede debilitarle de modo que los dolores se acrecienten (cansancio extra, deshidratación, falta de sueño), y el virus haga más estragos de los necesarios.

¿Qué hemos aprendido de todo esto?, que la salud no está en nuestras manos ni bajo nuestro control. Que tenemos una gran red de hermanos en la iglesia, amigos y familia que nos cuidan, nos ayudan, y oran por nosotros. Que Dios es grande, y que nunca, ni en medio de esta pesadilla, nos ha dejado sólos, sino que, mediante su providencia y provisión, nos ayudó en todo momento mediante doctores, enfermeras, y todos aquellos a nuestro alrededor.

10 comments:

Marvan dijo...

Silvia !!! ¡¡Qué susto!!!
Espero que ya estéis más tranquilos!!! Os deseo una recuperación rápida a todos, que debéis estar agotados todos. Un abrazoooo!!!!

Silvia dijo...

Gracias, Marvan. Muuuucho mejor, ahora si, amiga. Sólo algo cansadilla, pero nada imposible de manejar.

Besos

paloma dijo...

Madre mía...yo había leído la otra entrada y pensé que era cosa de nada...aunque la palabra meningitis da pánicooooo. Bueno, gracias a Dios que la cosa ha terminado bien.
Un abrazo fuerte y a descansar toda la familia pues vaya susto.

Silvia dijo...

Paloma, es que yo misma puse que no era nada, porque el dia después de la visita a urgencias estuvo genial, sin dolor ni necesidad de nada. Pero el virus siguió atacándola por las noches, y el dolor de cabeza, cuello y espalda siguió cada vez más fuerte, acrecentado por la prueba lumbar, por lo que siguió la cosa por dos semanas.

Ahora está débil pero bien, sin dolores imposibles, sólo molestias y un poco cansada por todo esto, pero cada día recuperándose más.

bajo el diente de león dijo...

Hola, Silvia. Me alegro mucho de que la niña esté mejor. Menudo susto...
Siempre nos acordamos de vosotras, y Jimena siempre se acuerda de tus hijas y me pregunta cuándo vuelven por España.
No comento ya casi nunca nada en ningún blog, pero seguimos por aquí, aunque la vida nos deja poco tiempo para lo virtual.

Besos y abrazos para todos :*

Silvia dijo...

Ay, Pilar, qué alegría nos habéis dado.

Nosotros nunca os olvidaremos. En principio nos toca ir el año que viene a finales, ya veremos lo que Dios dispone. Pero en cuanto vayamos, nos vemos como sea, eh. Que os queremos mucho.

La meningitis ya pasó, gracias a Dios, pero si me dicen hace dos semanas que íbamos a pasar por esto, no me lo creo, y no creo tampoco que hubieramos tenido fuerzas para ello. Menos mal que íbamos día con día, o noche con noche, y que hubo ayuda y cosas que nos hicieron seguir. En fin, que esperamos tener un mejor otoño que el verano, que fue bastante complicado.

bajo el diente de león dijo...

Claro que nos tenemos que ver cuando vengáis!!! Las niñas seguro que ya van a ser más altas que nosotras, ya verás, jejeje :)).
Me sumo a tu deseo de que vuestro otoño sea mejor que el verano. Os queremos también mucho. Salud y besos XXXXXXX

paloma dijo...

Pilar...cuánto tiempo y pensar que somos casi vecinas ja,ja...Nos vimos aquella vez en la biblioteca y nunca más. Siempre que voy a Villanueva de la Cañada me acuerdo de vosotros. A ver si cuando venga Silvia nos podemos volver a ver todas. Un beso.

Silvia dijo...

Paloma, seria maravilloso, amiga, que nos vieramos todas.
A ver si se nos cumple el suenio.

bajo el diente de león dijo...

Sí, veámonos todas!!! :)))

 

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