Pequeñas cosas


A veces me desanimo por tonterías. Por ejemplo, después de veinte años viviendo en Houston, me queda mi acento. Algunas personas dicen que suena muy bien, que hablo como Penélope Cruz o Enrique Iglesias, ¡bua! Hay momentos en que esto me causa complejo. Mi debilidad es que quiero complacer todo el rato a los demás, pero con la familia y amigos cercanos soy mucho más dura y crítica.

En todos estos años de ser esposa, madre y maestra, ahora mismo nos empieza a ir bien con los estudios. Creo que estoy más tranquila con las niñas en lo del homeschooling. Pero es una paz por la que tengo aún que luchar a diario, pues los mismos sentimientos de incertidumbre que me consumían en el pasado, a pesar de no tener ya la misma fuerza hoy en día, de vez en cuando me acosan, y si no, son otras dudas nuevas.

La paz en los estudios es, yo creo, porque he simplificado un montón. También porque por fin he aprendido a mirar lo bueno de las niñas, de nuestros días, en vez de fijarme todo el rato en lo que no hacen, lo que no saben, lo que no son.

Lo difícil últimamente es el ritmo de vida que llevamos en esta ciudad en que vivimos. Hay muchas oportunidades, muchas posibilidades de excursiones, grupos, salidas, todo lo que pienses y más. Pero me pregunto por qué el ritmo es tan frenético. Parecemos todos vacas sin cencerro, a la deriva, de una cita a otra como locos. Tampoco voy a idealizar la vida en el campo, por lo menos aquí en Estados Unidos. Una de mis amigas a la que veo un par de veces al año, vive en Virginia, en una zona rural. Su marido vivió en una granja, y los padres del marido tenían cientos de hectáreas. Pero por desgracia, el padre -quien tenía varios hijos ilegítimos y sobrinos-, decidió vender todo el terreno y darles a cada quien unos miles de dólares que puede parecer mucho, pero el efectivo se va, mientras que las tierras hubieran quedado.


De todos modos, mi amiga, su marido firmaron una hipoteca de una casa en Virginia con terreno y animales (pollos, gallinas, chivos), y en ella vivieron con sus hijos, que llegaron a seis con el transcurso de los años. La propiedad bajó de precio, y ellos tuvieron que firmar una segunda hipoteca para renovar parte de la casa y para la granja, y terminan debiendo más del valor actual de la casa. Los animales, la granja, no la pueden mantener. Tienen que vender con pérdida para el banco, o declarar bancarrota, ambas malas opciones, pero no tienen otra salida, cada mes pierden dinero, de tal modo que este verano dejaron de pagar la hipoteca para darle cierre a la casa como sea que el banco y ellos negocien o puedan. En Virginia están comprando terreno, construyendo casas de cartón (en serio, no de cartón, pero de plástico prefabricadas), y las empresas inversoras están exentas e impunes, el gobierno carece de regulación que exija a las empresas el cooperar con el desarrollo del estado, y no hay escuelas ni otros edificios necesarios para recibir el incremento de la población que está cambiando de granjas familiares a viviendas prefabricadas con la consecuente devaluación de las granjas que quedan y la subida de impuestos.

Nuestro problema en Houston es un tráfico monstruoso, y este verano, con las inundaciones, hemos visto cómo tanta construcción (autovías y edificios), está comiendo la poca vegetación que tenemos, y el agua no tiene manera de escapar o reabsorberse. La población fluctúa muchísimo, dando lugar a un constante trasiego de gente que se siente extraña dado que no hay manera de ver las mismas caras en los lugares que frecuentamos todos (doctores, tiendas, super, restaurantes, bibliotecas, etc).

Recuerdo con nostalgia los años con las niñas de pequeñas, y me parecen tan lindos. No teníamos prisa... un momento, creo que no es cierto, la memoria es selectiva, seguro que era como ahora, con pros y contras. Pero no sé por qué, últimamente me da por pensar que hoy en día es el momento de mi vida más intenso y más difícil. ¿Será que necesito, como en el homeschooling, parar un poco y fijarme en las pequeñas cosas que alegran mis días? Pues hagámoslo juntos, si no os importa.


Desde que educo a las niñas en casa, he aprendido a aprender yo misma. De hecho, muchas veces soy yo sóla quien se fija o interesa por aprender esto y aquello, y lo bueno es que a las niñas ya les llegará su momento (que muchas veces somos las tres, o una o la otra también, que me siguen).

En mi lectura de la biblia de hoy, en el libro de Isaías, aparecen varias palabras de plantas y arbustos que desconocía. En Isaías 55:13 dice lo siguiente:

En lugar de la zarza crecerá haya, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán: y será á Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.
Busqué arrayán y descubrí que es un tipo de mirto. Esta otra traducción más moderna dice así:

En lugar del espino crecerá el ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá el mirto; y esto será para gloria del SEÑOR, para señal eterna que nunca será borrada.
Y no os tengo ni que decir lo bonito que es leer distintas traducciones, cada una aporta algo diferente.

Y antes, en Isaías 41:19, me encontré lo siguiente:

Pondré en los desiertos el cedro, la acacia, el mirto y el olivo; pondré en el yermo el ciprés, junto con el olmo y el boj,
También traducido de esta manera:
Daré en el desierto cedros, espinos, arrayanes, y olivas; pondré en la soledad hayas, olmos, y álamos juntamente;
Así descubrí que un boj es un tipo de álamo original de Australia. Y me encontré con este blog, donde se mencionan unos bojes en especial en la Catedral de Segovia.

Hablando de las oportunidades, estamos cerca de un pequeño bosque que cuenta con guardas forestales y plantilla que ofrecen clases y actividades estupendas y variadas. El jueves pasado fuimos a su clase sobre colibrís. La primera foto, si hacéis click, muestra un colibrí volando hacia el comedero (que tiene agua con azúcar en una proporción de 3 a 1 respectivamente). La última foto muestra las cuatro clases de colibrís que existen en Houston. Aprendimos muchísimo, y las tres escribimos y dibujamos en casa en nuestros cuadernos sobre todo esto.


La segunda foto es una planta de yucca florecida. Aquí podéis leer sobre ella. A menudo la confunden con la raíz yuca o mandioca, que es comestible. Es curioso, justo ayer leímos sobre la mandioca en La familia Robinson, donde se encontraron esta planta llamada también cassava, y la molieron para hacer unos panecillos con ella. No sé qué tanto de cierto sea esto en particular, porque hoy en día se vende harina de cassava y se consume en muchos lugares, especialmente los trópicos y África, aunque se puede comprar esta harina hasta en línea, pero contiene algo de cianuro que desaparece en su mayoría al procesarla.

La siguiente foto, la tercera, es de una babosa enorme. Una noche en que llevamos a las niñas a casa de unos amigos que se reúnen a cantar himnos de alabanza y luego a convivir y pasar un buen rato, al frente de la casa había bastantes de estas babosas bien grandes.


Después vienen dos fotos del Danish Kringle. Resulta que un kringle es la palabra danesa para decir pretzel. El que nosotros compramos es la variedad Estadounidense, típica del estado de Wisconsin. La empresa conocida por sus Danish Kringles es O&H. Estaba riquísimo, era de calabaza.

La foto superior con el búho, es un mantelito barato de plástico que compramos en el súper. Cuando lo cogí, mi marido me leyó el pensamiento. Hacía poco que salió mi hija mayor del hospital, y por fin estábamos los cuatro de nuevo en nuestra rutina de hacer la compra juntos el viernes por la noche. Y compré el mantel para dar la bienvenida al otoño, para adornar la mesa del comedor y nuestro hogar un poco.


Cuando me acongojo pensando en qué vida tan triste esta, cuando caigo en la tentación de compararnos con otras familias, recuerdo que todo es entrenarse en mirar mi vida con gratitud y fe. Mi vida es rica, nuestra vida es bella, está llena de pequeñas cosas, pequeños momentos bellos que apreciar y con los que seguir afrontando el día a día.


2 comments:

gemma dijo...

Hola Silvia, mira, con el solo hecho de darle a tus hijas la posibilidad de compartir su infancia con tigo, ya les estas dando la mejor educacion. Nl hay nada para los niños que sea mejor que estar con sus padres, y no hay ningun lugar mejor que el hogar. Te lo digo poe experiencia, ten fe todo está bien cuando los niños estan en casa.

Silvia dijo...

Gemma, que linda, muchas gracias por tu comentario

 

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